Riña de Gatos
Eduardo Mendoza
Editorial Planeta
432 páginas
Argumento:
Un inglés es contratado para venir a España en tiempos previos a la Guerra Civil con el objeto de que certifique la autoría de un cuadro de Velázquez, propiedad de un duque. Cuando llega a Madrid, las cosas se complican...
Comentario:
Normalmente no leo premios literarios y mucho menos el Planeta. Una vez lo intenté con uno y no pude terminarlo. Sin embargo, el renombre del autor premiado este año me animó a vencer el prejuicio.
El que nos ocupa no entra en la categoría de bodrio, por suerte, aunque tampoco es una obra meritoria en ningún sentido. Más bien es una novela plana, sosa y para mí, bastante aburrida. No digo que no tenga su público, pero este no soy yo, definitivamente.
En la contraportada se dice que describe "turbulentos amores con mujeres de distintas clases sociales" y el protagonista. Debo de haber leído otra novela porque no he visto ningún amor turbulento en sus líneas. Más bien algún acercamiento sexual (en elipsis), tan breve y tan poco cargado de emotividad que me resisto a calificarlo como "amor".
También dice la contraportada que los hechos del libro son narrados "con la presencia, muy sutil, de su conocido sentido del humor". Y tan sutil. El humor se cifra en dos puntos: alguna frase enrevesada cargada de palabras inusuales, que ya de por sí resulta humorístico, y escenas de vodevil (gente escondida en armarios escuchando conversaciones, o bajo la cama, huidas por jardines, etc) que a mí particularmente no me han hecho gracia.
Lo que sí hay son extensas charlas sobre política y descripciones repetidas de cierto cuadro de Velázquez, cuyo tema, "sutilmente" se vincula con el argumento de la novela (bueno, tal vez hubiera sido sutil si lo cita dos veces, pero como son bastantes más...).
En cuanto al argumento en sí, me ha parecido que tendía en ocasiones a esas novelas de misterios en torno al arte, pero sin misterio, o con uno muy forzado, al que luego le metían un poco de politiqueo o Historia para darle enjundia. De hecho, la falta de interés que me ha suscitado esta obra se basa principalmente en que no encontraba que fuera tan grave ni tan importante lo que iba a hacer el crítico de arte en España. La trama del cuadro es muy breve, y la de la relación del inglés con el duque y su parentela se limita a unas cuantas conversaciones discursivas. El resto son descripciones de la situación política pre bélica en la España del 1936, donde no falta la intervención de los generales golpistas Franco, Mola, Sanjurjo, Queipo... y tampoco la del propio José Antonio (Falange), pintado con una gran amabilidad, casi como un héroe romántico.
De la prosa, qué puedo decir... Empieza retorcida, arcaizante, con cierta vocación de estilo y voz narrativa, y plena de palabras desusadas, incluso en la boca del inglés protagonista, poseedor de un amplísimo vocabulario español ("—No, por favor, no he dicho tal cosa. Además, sería prepóstero por mi parte: apenas la conozco"), con un cierto abuso de refranes y frases hechas, pero en algunas partes de la mitad empieza a cambiar el tono y el estilo (a más ágil y casi casi bestsellero), y así se pasa fluctuando toda la novela. Sin embargo, y es curioso, los personajes hablan todos igual, ya sean las hijas adolescentes de un duque, el propio duque, o un inglés. La única excepción es una prostituta que sale por ahí como en todo libro español que se precie. Por cierto, en "La ciudad de los prodigios" el estilo era totalmente distinto, con frases secas y cortas, muy poca subordinación.
Hay bastantes escenas y párrafos que, para mi gusto, sobran, mucha palabrería y mucho dar vueltas para contar las cosas, y también alguna descripción explicativa (sobre todo en lo relativo a la relación del protagonista con su amante inglesa, que pensándolo bien, no pinta mucho en el resto de la trama), que dejan entrever poca revisión en la obra o quizás unas prisas excesivas.
Algo que me ha desagradado bastante es el cambio del tiempo de narración (casi todo el libro narrado en pasado) al presente, sin ninguna justificación aparente, en algunos capítulos. Parece como un recurso gratuito o un intento de dar variedad a una narración algo monótona.
Los personajes me han resultado bastante vacíos. El inglés no transmite más que apatía; y las hijas del duque actúan de formas poco creíbles para su época y condición.
En resumen, muchas vueltas por Madrid, muchas escenas y charlas vanas, persecuciones por diversos bandos políticos, discursos sobre arte, y poca chicha en realidad. Para interesados en Velázquez, principalmente.
Algunos fragmentos:
Anthony emitió unos confusos sonidos con la esperanza de que fueran tomados por muestras de humildad o de cortesía, porque si bien estaba convencido de haber actuado con rectitud, experimentaba los lacerantes remordimientos del traidor neófito, y por más que la sustanciosa sopa le hacía recuperarse gratamente de su postración, con gusto habría renunciado a ella para salir huyendo del escenario de lo que se le antojaba una cruel mentira. Advirtiendo su desasosiego, intervino una vez más su excelencia el duque de la Igualada
Anthony se alejó del palacete con el paso cansino y el corazón encogido. Si hubiera tenido dinero, habría tomado el primer tren de regreso a Inglaterra. Pero esto era imposible. No sólo seguía impecune, sino indocumentado. Se maldijo mil veces por su estulticia.
(habla la hija adolescente)
—Eso tú no lo sabes, ni yo tampoco. Pero si pasa... y algo terrible pasará, tenlo por seguro, no me quiero morir como las santas del devocionario, con la palma del martirio en una mano y el dedo metido en la boca. No quiero ser una santa, Tony, quiero ser una persona normal, saber lo que es eso. Y si eso es pecado, lo mismo me da. Yo no lo he inventado. ¿Cómo puede ser malo desear lo que me están pidiendo el cuerpo, la razón y el alma? ¿Y cómo voy a ignorar un deseo que siento dentro de mí a toda horas, si encima el padre Rodrigo no me habla de otra cosa que de las tentaciones de la carne?
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Tags: mendoza, premio planeta, velazquez, pintura, guerra civil
Estoy de acuerdo, lo he terminado hace unas horas y me ha decepcionado, Soy un incondicional de Eduardo Mendoza, tanto de sus novelas cumbre y de otras más estrafalarias y divertidas. En esta de ve constreñido y contenido. No hace ni es una cosa ni otra. Ni es una novela histórica, ni policiaca, ni esperpéntica, por mucho que el personaje del inglés este en el borde de la idiocia.
En completo desacuerdo con la critica. Me ha parecido que la ligereza y el vodevil son muy oportunos cuando se trata de un período tan propenso al melodrama.
El estilo de Mendoza es delicioso y lleno de sutilidad. Por ejemplo: cuando el inglés protagonista emplea la palabra "prepóstero" se trata de un anglicismo, pues lo emplea con el sentido de "absurdo" y no lo hace con el sentido del DRAE ("Trastocado, hecho al revés y sin tiempo"). En el inglés culto (y el protagonista lo es) "Preposterous" es una palabra mucho más frecuente que "prepóstero" en eespañol. Por tanto se trata de un detalle de lenguaje que hace más verosímil el personaje y no menos.
No me ha gustado nada. Los Planeta siempre son decepcionantes. El tema, como no, hace referencia a la situación precedente a la Guerra Civil, y esto ya es un tanto a favor. Nunca había leído a E.Mendoza. Dicen que tiene libros mejores. Es aburrida, caótica, algunas situaciones que parecen interesantes se resuelven de forma pueril y decepcionante. Llevo tres cuartas partes del libro aguantanto, ya lo dejo definitivamente porque ademàs de aburrirme me deprime y me pone de mal humor. Como todos los Planeta, es la forma de asegurar la jubilación a escritores conocidos.
Estoy en la página 293 del libro y me doy por vencida. Abandono la lectura. Es una novela aburrida, caótica, deprimente y que pone de mal humor en la espera de que se ponga interesante. El argumento sobre, más o menos, la guerra civil es lo que hoy vende.
Uno sigue leyendo con la esperanza de que en algún momento el argumento dará un giro, pero no. Las situaciones conflictivas se resuelven con puerilidad. Es el primer libro que leo de E. Mendoza, y creo que tiene buenos libros pero éste me ha decepcionado.
Ya hace tiempo que desconfío de los Premios Planeta, pero siempre me queda algo de ingenuidad. Por supuesto no lo he comprado. Da la sensación de que el Planeta es un premio para asegurar la jubilacicón de escritores conocidos. ¿Se acuerdan del libro de la Regàs? Otro que tal.
Vaya bobada de libro que me he leído. Nunca aprendo, lo tenía que haber dejado a las 4 páginas.
Bobo, estúpido, ñoño, inverosímil, personajes que no son creíbles en ningún momento por muy reales que sean algunos de ellos, los argumentos se suceden mecánicamente, como en una cadena de montaje intentando no perder la atracción del espectador, para que éste pueda decir aquello de que no ha podido soltar el libro hasta acabarlo...
Si esta chorrada es premio planeta, madre mía, madre mía cómo será el resto de candidatos.
La crítica que he leido me parece acertada en cuanto al tratamiento de los personajes. Un poco anodinos y faltos de fuerza expresiva.
Soy una lectora del montón, sin que me cuestine grandes analisis al leer una novela; disfruto de la puesta en escena y de la trama de los personajes y poco más.
Pero en esta novela me ha parecido leer un gazapo en el capítulo 10, página 92, cuando el protagonista inglés decide marcharse de Madrid porque se le complican las cosas que ha ido a resolver. Y dice que irá a la "estación de Atocha" a tomar el tren a Hendaya.
Que yo sepa los trenes que se toman en la estación de Atocha no van a Irún, sino al sur. Los trenes que se dirigen a Irún y Hendaya se toman actualmente en Chamartin, y en mi época de estudiante en Principe Pio, y supongo que en el año 36 tambien se tomarían en esta ultima estación de ferrocarril. hoy convertida en centro comercial.
Me encanta comprobar que no soy yo la rara. El vocabulario y la forma de escribir me parecen buenos y acordes con la época descrita. Los toques costumbristas: tabernas, desayunos, hoteles, ambientación...buenos. Los personajes son absurdos y me he armado un lío con tanta gente involucrada, que va, que viene. Es una novela que comienza decentemente (busqué en Internet todos los cuadros de los que habla para leer los comentarios mientras los veía, creo que los toques museísticos son lo mejor del libro), pero luego decae con fuerza y me lo acabé casi por obligación, porque una, a veces , es tonta. El final tan rápido, tan absurdo, es de lo más decepcionante.
¡Y que en el instituto de mi hijo les obliguen a leer otra porquería de este autor -Sin noticias de Gurb-! Es la mejor forma de hacerles aborrecer la literatura. Y es que no solo es que esté bien escrito, sino que el argumento enganche.
Zarzamora
He leído "Riña de gatos". Me suele gustar este autor. Me meto en sus tramas cuando hay que hacerlo (La verdad sobre el caso... La ciudad de los prodigios...) y me río a placer con sus parodias. Sin embargo he de decir que esta última "entrega" me ha decepcionado totalmente. A partir de la midad o así, se te cae de las manos. El fallo más gordo, para mí: el toque mágico del buen escritor que consigue que te creas lo que estás leyendo (no en sentido realista, por supuesto). Aplaudo las críticas de otros lectores, sobre todo la del mejicano que lo compara con Fuentes (qué gracia me ha hecho) y la de este otro que dice que es aburrida, caótica, algunas situaciones que parecen interesantes se resuelven de forma pueril y decepcionante. He leído el comentario de J.C. Mainer y casi me caigo de espaldas. ¿Ni un resquicio de duda en sus elogios? ¡Pero estos santones de la literatura de qué pino se caen!
Estoy completamente de acuerdo con la crítica de la novela. Comencé a leer el libro atraída por el nombre del autor, aunque reconozco que la fecha en la que está ambientado me echaba mucho para atrás (¿es que no hay más períodos sobre los que escribir?) y he estado tentada de dejarlo en varias ocasiones. Me ha parecido aburridísimo, inverosímil y pesado.
El principal problema que encuentro es que no he entendido la gravedad de la trama: un duque quiere vender un cuadro, contrata a un entendido para que lo tase y el servicio secreto de tres países (¡tres!) está siguiendo el proceso de la operación como si no hubiera un mañana... Qué tomadura de pelo.