Editorial:
Via Magna
432 páginas
19,95 €
Argumento:
El millonario Guilford Christie contrata al profesor de Iconología e Iconografía Fernando Bances y a la periodista Cristina Lara Valls para que descifren el contenido del "Liber Mundi", un tratado esotérico de varios siglos de antigüedad del que se dice que encierra la fórmula para fabricar el elixir de la vida.
Según van analizando las láminas que componen el volumen, comienzan un viaje que les llevará por toda Europa, donde conocerán diversos personajes y vivirán algunas aventuras.
Comentario:
Casi lo primero que se percibe al empezar la lectura es que se trata de una historia que, pese a seguir (más o menos) las convenciones de la novela de aventuras, apuesta por romper los esquemas preestablecidos.
Y comienza con la creación de personajes, que no se limitan a ser meros nombres con la única utilidad de exponer la documentación sobre los misterios que se investigan, sino que tiene sus propias y poco convencionales personalidades, y muestran una clara evolución personal durante el desarrollo de la trama.
El que en principio parece el protagonista de la historia, Fernando Bances Hevia, se presenta como un tipo cargante, casi desagradable, inseguro, enmadrado, casi misógino en contraste con la co-protagonista, Cristina Lara Valls, dicharachera periodista que parece empeñada en llevarle la contraria y burlarse de él. El británico Guilford Christie, medio español, inadaptado, filántropo que presume de ello, completa el trío que protagoniza la novela en su primera parte.
Es en estas cien páginas o poco más, donde más se nota la influencia del género, desde el análisis de las láminas del "Liber Mundi" hasta el inicio de la aventura, con sus correspondientes viajes por diversas ciudades europeas, resolución de pruebas y algún que otro conato de peligro.
Es a la llegada a Toulouse, con la aparición de nuevos y pintorescos personajes cuando la autora abandona la aparente seriedad de su planteamiento, se desmelena y deja suelto su verdadero estilo literario, caracterizaco por un humor irónico que critica lo mismo las relaciones humanas como las convenciones del mismo género literario que escribe:
Pág 135: (Cristina)
"Se imaginó una novela sobre su aventura: sin duda, tendría mucho éxito. El lector medio gusta de narraciones en las que el misterio se mezcla con toques esotéricos. Pero ella podría llegar más lejos, subvirtiendo los principios del subgénero, de modo que no sólo los devoradores de intrigas sin sustancia pudieran apreciarlo, sino también aquellos que degustan los platos de la alta cocina de las letras."
La llegada al Hôtel Audenas y la presentación de la nonagenaria Baronesa, el Barón consorte (Philippe, o Jacques) así como la del empleado de confianza de éste, Thierry Dumont, dan un giro a la historia, utilizando a los dos hombres, cuya relación es algo ambigua, para polemizar sobre distintos gustos literarios:
Pág 115:
"—Oh, no será ese mismo Pavic, el de aquellas rarezas…
—Sí, después de la novela-crucigrama, la novela-clepsidra y la novela-diccionario, ahora leerás la novela-tarot.
—¿De verdad no me puedes recomendar algún otro libro, uno de esos normales, con argumento y personajes? Eso me da dolor de cabeza y me produce mareos. Te lo juro. No exagero ni un pelo.
—Si dejas caer en una conversación que lees estas novelas, nadie se atreverá a discutir contigo de literatura.
—Eso sí; pero, ¿tanto hay que sufrir para ser culto?
—¿Cómo que sufrir? También está el placer estético. ¿Crees que Pavic realiza este derroche de imágenes poéticas, de símbolos intrincados, esta arquitectura novelística tan trabajada… para contar una historia que entretenga al populacho?"
Más adelante, la autora coloca a sus personajes en situaciones que les permiten ponerse místicos, filosóficos o debatir sobre el papel de Dios y las religiones en la sociedad y también vivir aventuras de acción, un recorrido iniciatico tanto físico como espiritual, o incluir todo tipo de documentación (breve y clara, como debe ser) sobre los temas que se tratan en la historia, dando diversas vueltas de tuerca a las conclusiones a las que llegan sus protagonistas.
En esta novela la voz narradora es, de puro discreta, casi inexistente, limitándose a algunas descripciones de los paisajes que recorren los protagonistas, dejando que estos se expresen por sí mismos durante la mayor parte del texto, desde la lectura de la documentación que recaban para avanzar en la aventura hasta las opiniones de unos sobre otros y lo que sucede a su alrededor. En ningún momento se inmiscuye o intenta manipular la percepción de quien lee sobre lo que se relata, dejando que cada cual llegue a sus propias conclusiones mediante los diálogos y pensamientos de sus protagonistas, por lo que se sabe sólo lo mismo que ellos, con sus equivocaciones y aciertos.
Quizá, aunque se utilizan la mayoría, se echa de menos algún recurso habitual del género, como el de terminar cada capítulo dejando a los personajes en medio de un misterio para saltar a algo completamente diferente, aunque se diría que es algo premeditado por parte de la autora, quien pone en declaraciones de su protagonista, Cristina Lara Valls, lo que podría considerarse su propia declaración de principios sobre las convenciones de la novela de aventuras:
Pág 242:
" …todas esas novelas están cortadas por el mismo patrón: un grupo (de tres) que descifra enigmas hasta encontrar el Tesoro o lo que sea, todo adornado con unas gotas eruditas, en general de segunda mano o sacadas de leyendas, un toque religioso, capítulos cortos que terminan con una intriga y que obligan a seguir leyendo… Todo está muy bien estudiado por los editores para conseguir un producto que venda. Buenos son esos. No buscan lectores, sino un mercado."
La escasez de personajes, que contribuye a deducir con cierta facilidad algunos de los misterios, pese a varios intentos de enredo cuando comienzan a desconfiar unos de otros, el relativo desaprovechamiento de situaciones en que podrían incluirse aventuras (Glastonbury) o la a veces demasiado insistente (y repetitiva, y pesada, aunque tenga su razón de ser) inclinación de Fernando a la autocompasión podrían considerarse pegas si no diera la impresión de que la autora lo hace así de forma deliberada, como parte de una reinterpretación personal de las novelasa de aventura y misterio.
Una inusual cantidad de errores de maquetación y algún error de fechas (si la historia se desarrolla en 2007, Zidane ya no está en activo como futbolista) no merma el disfrute de leer una novela divertida, amena y casi irreverente que, como dice Cristina Lara Valls, subvierte alegremente el género en que se encuadra.
Enlaces relacionados
* Web de 'La Hermandad de los Elegidos'
* Web de M. C. Mendoza
Citas (sin spoilers)
Pág 139:
"Guilford apretó a sus compañeros contra el pecho, sonriendo con dulzura, tanta que a Fernando le dio una subida de azúcar. Menos mal, porque le había deprimido muchísimo la intervención de la periodista tirando por tierra su dedicación a la docencia, la más noble de las profesiones, ya que traslada a la nueva generación los conocimientos y falsedades de las que la precedieron…"
Pág 179:
"—¿Cómo sabe usted todo eso? —inquirió Cristina, aún desolada por la suerte del peón, al que sabía pronto acompañarían en comitiva fúnebre unos cuantos más de su casta.
—Su estrategia resulta desconcertante por lo burda —opinó Stelea, en tono jocoso, tras echar un vistazo a la situación de las piezas, mientras se acariciaba la rubia barbilla.
“Ah, pero ¿es que yo tenía estrategia?”, se dijo ella.
—No sé si le había dicho que no suelo jugar… Pero bueno, usted lo ha querido. Ahí le planto este caballito para que vea que no tengo miedo.
—Quizás no debería decirlo: pero ha sido su peor jugada con diferencia.
—No me lo diga, que me quita la ilusión.
Stelea se rió de un modo franco. No quitaba sus ojos del rostro de Cristina, ni siquiera cuando imaginaba el ataque sobre el tablero, cuyas posiciones había memorizado fotográficamente."
Pág 264:
"Esperaba siempre el Deus ex machina, que como técnica literaria es muy socorrida, no obstante ser denostada por los críticos. Claro está que se basaba en el mismo principio que las ordalías: Dios decidía quién era el elegido y quién solo un aspirante con mucho tiempo libre."
Pág 282: Cristina:
"Mucha gente se siente mal cuando alguien critica sus lecturas favoritas. Lo toman como un insulto personal, como si pusieras en entredicho su inteligencia solo por decir que eso que lee en una pura basura. Bien, yo no me ando con chiquitas. Si lo tengo que decir, lo digo."
Booktrailer de "La Hermandad de los Elegidos"
Oras novelas de M. C. Mendoza (sólo en e-book):
- Regina Irae (2000)
- Dominus Noctis (2002)
- Mysterium Tremendum (2004)
- Adorando a un Dios Desconocido (2005)
- Regina Ultramundi (2007)
Próximamente: Entrevista a M. C. Mendoza en
"El Cultural"
"La Hermandad de los Elegidos" se presentará el próximo 29 de noviembre de 2007 a las 19.00 en la Fnac de Asturias.
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