Harry Potter and the Deathly Hallows
J.K. Rowling
Editorial: Bloomsbury Publishing PLC
607 pp
Idioma: inglés
SPOILERS A PATADAS y con todas las precauciones. Lo he leído en una versión traducida por amateurs y por eso no he comentado la prosa, que de todas formas es muy simple y con pocos recursos literarios. Cuando salga la versión impresa en castellano lo comprobaré todo de nuevo.
Argumento:
Harry Potter abandona la casa de sus tíos al cumplir los diecisiete años para que Voldemort no le agarre. Junto con sus amigos Ron y Hermione iniciará un peligroso viaje a través de Inglaterra y los más señeros lugares mágicos, en busca de tres míticas reliquias que pueden destruir al Señor Oscuro, Sauron, digoooooooo Lord Voldemort, al tiempo que desea encontrar y destruir los horrocruxes donde el susodicho Señor Oscuro escondió partes de su alma. Por el camino nos encontraremos con entrañables amiguitos, duendes, elfos, mortífagos, gigantes y prácticamente a toda la panda, vivos, muertos y en estado indefinido.
Comentario:
Después de tanto tiempo esperando por el lanzamiento de este libro, y sobre todo, después del bombo que se le dio, y los estudiados anuncios de su astuta autora ("pues voy a matar a dos que no pensaba; pero salvo a uno que sí pensaba", "lo de la capa de invisibilidad es MUY IMPORTANTE", "el color de los ojos de Harry es SUPERMEGAIMPORTANTE", etc, etc) vamos y nos encontramos con .... esta novela, larga e insufrible, como culminación de la saga mediática más famosa de los últimos tiempos, donde prácticamente no se cumple ninguna de las expectativas planteadas.
Según la iba leyendo me iba entrando una rara comezón. Pensaba "¿será que me he vuelvo muy tiquismiquis y por eso no me gusta?". Gracias a Dios, tras visitar foros y blogs donde ya habían comentado el libro, lancé un suspiro de alivio: ¡NO ERA YO LA ÚNICA A LA QUE LE PARECÍA UN BODRIO!
Y es que la novela empieza en el estilo de siempre, aunque ya desde el principio se aprecia que algo raro sucede en la estructura: por primera vez, la acción se traslada casi íntegramente fuera del castillo de Hogwarts (lo cual no nos libra de un capítulo entero en casa de los Dursley, despidiéndolos hacia un destino desconocido, y que luego no se explica: simplemente son muggles, así que no interesan a los fans, bueno, ni a los no fans tampoco). A partir de aquí es cuando entramos de lleno en el terreno de lo extraño y lo extravagante...
J.K. Rowling, con pésimo criterio por su parte, inicia entonces una especie de competición contra sí misma para ver cuantos fuegos de artificio es capaz de quemar a lo largo de la historia. Las escenas de acción, casi todas ellas infladas, largas y confusas, hasta el punto de que a veces no sabes muy bien qué hace cada personaje, y lo que es peor, para qué lo hace, salpican el libro siguiendo una repetitiva secuencia de personajes que llegan a un lugar-son atacados por mortífagos-huyen, y así sucesivamente hasta hartar. Todo el libro es así: acción, relleno, acción, acción, relleno, acción, acción... lo cual llega a ser anticlimático, agobiante y superficial. Los personajes apenas se toman tiempo para reflexionar un poco profundamente sobre sí mismos; los momentos de introspección son brevísimos y apenas nos permiten conocerlos un poco. Siguen siendo bastante unidimensionales. Algunos incluso menos que eso. Ron solo sirve para quejarse y hacer de ¿gracioso?, y Hermione para hacer la comida. El resto, salvo excepciones, son meros nombres. Los más interesantes resultan Dumbledore y Snape, pero en el caso del segundo no se profundiza en él en absoluto. Qué pena que la historia sea "Harrypotteryelloquesea", porque una aventura contando la vida de Dumbledore hubiera sido mil veces más entretenida (aunque, seamos sinceros, no viene a cuento en este libro todo ese rollo de la hermana)
Más que la emoción funciona la saturación y el barroquismo a espuertas, entendido este como el afán de "epatar" a toda costa (y de crear escenas lucidas para la película). La primera escena (y las primeras muertes, largamente anunciadas por la propia autora) suceden pues ante la confusión y la perplejidad; la llegada del grupo de personajes emboscados por los mortífagos a la casa de los Weasley es como un tropel, una algarabía, sin mucho sentido (bueno, a uno le arrancaron la oreja). Rowling detalla esta llegada con pelos y señales, pero no nos hace apenas mención del sentimiento de Harry ante la muerte de dos de sus amigos. Es más, parece más sentido con la rotura de su varita que con la muerte de su mascota... Este chico es de piedra.

Un grave defecto de J.K. es que no es nada emotiva, más bien es fría y distante con sus personajes. Las interacciones entre ellos, tanto amistosas como románticas, tenemos que creernoslas porque ella lo dice, pero no se ven claramente. Harry está muy enamorado de Ginny, nos dice, pero ¡apenas tienen escenas juntos o se le ve a él pensando en ella! Lo mismo puede decirse de la pareja Hermione-Ron, cuya relación "íntima" es casi nula hasta que se dan un beso en el contexto de la batalla de Hogwarts (que apenas destaca, estando metido entre un montón de acción confusa y ruidosa). El resto simplemente no tienen ninguna interacción.
Solamente hay una escena que me ha parecido emotiva y destacable, y es la muerte de Dobby, por la forma como cuenta lo que pasó, y lo que ocurrió después, en el entierro. Ahí sí supo transmitir algo. Con el resto de las muertes te quedas como si nada; en algunas solo ves el cadáver allí tirado. Y lo que es de juzgado de guardia es lo que ha hecho con la muerte de Snape, que todo el mundo esperaba sería un final heroico para este personaje, quizás salvando a Harry del peligro, por amor a su madre, etc, etc... Pero nada de eso. Su muerte es vulgar (un asesinato casi sin motivo) La autora vuelve a cometer otro error. El lector, si cree que Snape es malo, no se conmoverá con su deceso, no permite la empatía. Solamente con que nos hubiera informado ANTES DE SU MUERTE de lo que sentía Snape por Lily Potter y como es condicionó su vida y sus lealtades, la percepción del lector sería bien distinta. De todas formas, se nota que a J.K. este personaje no le gustaba. En unas declaraciones ha llegado a afirmar que Snape no es un héroe, "ya que actúa solo por amor a Lily". Ay, la madre, ahora resulta que los otros personajes se redimen y justifican por el amor, pero Snape nooooooooo. Esta mujer es la reina de la doble moral.
La narración es pesada, lenta, plagada de diálogos que no dicen nada. Ay, esos diálogos, por favor. ¡Son eternos! Los primeros capítulos son muy aburridos (y alguno del medio también) Que alguien le presente a J.K. la elipsis, que veo que la necesita como el respirar. Cuando debe detallar realiza la escena "fuera de cámara" (algunas muertes, la búsqueda de algún objeto, etc) pero cuando no debe se vuelve grafómana (con qué detalle nos cuenta la boda de Bill y Fleur en lugar de mencionar simplemente que se casaron y centrarse en lo que importa, el diálogo de Harry y el autor de la necrológica de Dumbledore). Y sobre todo algo que queda grabado y resulta tremendamente traumatizante es esa estancia en el bosque que parece durar siglos (en realidad deben de ser unos nueve meses; sea como sea, es totalmente gratuita). Toda esa parte, además, recuerda sospechosamente a "El señor de los anillos", con Harry a modo de Frodo cargando el horrocrux ese, o repartiendo su carga entre sus amigos, sus Gollum y Sam particulares, la penalidad del viaje (a veces parece que van en círculos haciendo camping), acosados por los mortífagos-jinetes negros, etc, etc...
Y por si fuera poco adolece de graves incoherencias, como por ejemplo, que si se pueden teletransportar a cualquier sitio ¿por qué no van a un lugar donde puedan buscar comida en lugar de quedarse pasando hambre en el bosque, y comiendo setas? ¿Por qué no hacen un hechizo para crear comida? La autora pone parches constantemente. Lo de la comida lo trata de justificar diciendo que es una excepción en las leyes mágicas. Pero no explica si es imposibilidad material o moral (si fuera esto, podrían transgredir sin más en caso de necesidad) También trata de justificar que no entran en las ciudades a por comida porque una vez Harry lo intentó y había miles de dementores por allí volando. Vamos, que los dementores "apatrullaban" la ciudad, pero no el campo. Los tremendos errores del argumento hacen salir a la luz las incoherencias del mundo mágico que ha creado, y donde todo se hace con hechizos y cosas así (hay millones de hechizos, y nos los pone todos: hechizos desilusionadores, para proteger sitios, para evitar que usen otros hechizos... menos para hacer comida, hay de todo) ¿Por qué Harry es capaz de entrar en la mente de Voldemort si este es un gran mago experto en oclumancia y sin embargo Voldemort no puede entrar en la de Harry, y ni siquiera localizar su posición? Si los del Ministerio pueden rastrear a los menores que hacen magia y localizarlos.... ¿por qué no utilizan ese poder para rastrear a Harry aunque sea mayor si ya están todos vendidos a Voldemort y por tanto pueden hacer las leyes a la medida del Señor Oscuro?
La estancia en el bosque es un lastre para la novela, y solo se explica por una cosa: tenían que pasar nueve meses desde la boda de Lupin y Tonks para que naciera su hijo y Harry pudiera ser su padrino. Una razón estúpida, francamente, y una solución de principiante. Si J.K. quería que Harry fuera el padrino del hijo del hombre lobo podría haber hecho que Tonks estuviera embarazada de más meses al principio (aunque se ve que para Rowling no existen las relaciones prematrimoniales: solo hay que fijarse un poco para ver que todos los personajes que tienen hijos están casados; nadie tiene amantes ni nada de eso, ni siquiera amigos con derecho a roce). Hay miles de alternativas, y opta por lo más chapucero y lo que más estropea la novela.

Por otro lado, este remedo de viaje iniciático que ha querido plasmar Rowling está jalonado de casualidades que hacen increíble la novela. Van por el bosque y de pronto, como el mundo es un pañuelo, se encuentran con gente, y ¡sorpresa! ¡son magos y duendes, y conocidos por ellos! ¡Más sorpresa: justo se ponen a hablar de los temas que interesan a Harry y sus amigos! A estos héroes se lo dan todo hecho; lo consiguen todo muy fácil, hasta la información. Como cuando después de semanas de vagar por ahí, por fin a Hermione se le ocurre que pueden preguntar al retrato de Phineas sobre lo que pasa en Hogwarts... hasta entonces ni lo habían pensado... ¡Con lo bien que les hubiera venido para espiar a Snape!
En cuanto al argumento en sí, se ve que no lo ha trabajado mucho. Lo de las reliquias mortales es excesivo, como si no tuvieran ya bastante con buscar los horrocruxes. Da la impresión de que la historia se inventa y reinventa sobre la marcha, y se añaden cosas solo para crear imagen de complejidad en lo que solo es enmarañamiento y confusión. Cuesta bastante entender muchos de los conceptos y explicaciones que da la autora, cuando una historia bien contada se explica sola.
Otra manía de Rowling, exacerbada hasta lo vomitivo en este tomo, es que nos cuenta algo al inicio y luego nos da la misma información a lo largo de la novela como si fuera nueva. El caso más palmario es la historia de Dumbledore, que se insinúa al principio a través de una reseña de un libro biográfico, y luego volvemos a escuchar de boca de Abelforth e incluso del mismo Dumbledore. Y los recuerdos de Snape en el pensadero, tres cuartos de lo mismo, no dicen casi nada que no supieramos o intuyeramos ya. Por otro lado, vaya manera de contar la parte oculta de la vida de Snape. Usar una vez el pensadero puede ser original, utilizarlo siempre para los flashbacks denota pobreza de recursos. Lo cierto es que Rowling no parece una escritora brillante, ni original en absoluto.
Volviendo al argumento hay escenas realmente estúpidas como cuando en la batalla de Hogwarts de pronto se aparecen los familiares de los alumnos para tener a todo el mundo juntito en el combate final. Algunos personajes hasta cambian de carácter como Neville, que parece un líder de la resistencia o la señora Weasley, imprevistamente agresiva. Entre los detalles más horripilantes el vuelo de Snape convertido en murciélago como si fuera Drácula: estas cosas quitan seriedad a la novela. Pero como dije antes, los personajes son muy planos, salvo excepciones contadísimas. Al ser la última entrega Rowling hace aparecer a personajes de otros libros de la saga a modo de "actuación estelar" aunque no venga mucho a cuento (algunos de ellos los saca solo para matarlos). Los diferentes capítulos son como los episodios de una serie de TV, con su artista invitado.
Además, hay demasiadas cosas que no se entienden: ¿si el duende había robado la espada de Gryffindor por qué la sacó Neville del sombrero? ¿Como es que el mago más poderoso de todos los tiempos, Voldemort, mata a Harry y ni siquiera se acerca a comprobar EN PERSONA si está realmente muerto? ¿Cómo es que Narcissa que era tan mala mala ve que Harry está vivo y no lo delata? ¿Por qué Voldemort deja a Hagrid con vida si es un mago sangresucia de esos? ¿Qué fue de los Dursley? ¿Por qué McGonnagal, por muy escocesa que sea, duerme con un camisón de tartán? ¿No es una muerte estúpida para un malo que lance una maldición y le rebote? ¿Qué fumó Harry antes de morir para tener esas visiones del viejo y el bebé en la estación de King's Cross? ¿Qué clase de mago es Voldemort que no detecta si muere o no la parte de su alma que estaba en Harry? ¿Por qué los Dursley tienen que escapar de Voldemort, es que acaso antes no podía hacerles daño, les alcanzaba la protección que tenía Harry sobre sí mismo?
Se podrían citar más ejemplos de incongruencias y cosas ilógicas, pero ya es suficiente con lo dicho para hacerse una idea. Se ha dicho que el libro está sin revisar por culpa de las medidas de seguridad, pero son excusas tontas, la verdad.
En resumen, el peor de los que he leido de la saga. Se ve que cuando a J.K. la sacan de su esquema predefinido (el que sigue el curso escolar de Hogwarts) se pierde y no sabe por donde salir. Es obvio que ha pretendido hacer un final épico, con referencias a "El Señor de los Anillos", pero le ha quedado muy grande. Su libro no es complejo, sino confuso; mal estructurado; lleno de agujeros en la trama; con subtramas de relleno como la vida de Dumbledore (¿cuál es su objeto, contar que uno se puede redimir aun siendo malo (para eso le hubiera valido la historia de Snape)?); personajes planos; paralelismos con los nazis y el holocausto judío demasiado obvias; y un final de traca de feria, con un villano torpe y débil, muy decepcionante. Una novela que es a la literatura lo que "Piratas del Caribe 3" al cine, es decir, la acción por la acción, superficial, acumulación de "efectos especiales", surrealismo e ilógica solo para subir la adrenalina... pero ¿la historia dónde queda?
Para que no quede todo así tan negativo, citaré las cosas que me gustaron más: la necrológica de Dumbledore, el libro sobre el mismo de Rita Skeeter, la muerte y funeral de Dobby...
Ah, se me olvidaba: el EPILOGO. Vaya pastelosidad de telenovela barata, y encima con posibilidad de continuar la historia en los hijos de los protagonistas. Inenarrable...
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