Editorial: Autoedición (impresa a lo cutre, vamos)
Género: aventura, misterio, fantasía, romance
325 Páginas (según el tipo de letra)
Precio: Gratis
Argumento:
Mientras los Lippershey-Lavalle y sus allegados intentan sobrellevar algunos problemillas que se les presentan, entre los que se incluyen nacientes romances para los hermanos Adamski, una deseada visita para Evan, una niña precoz y mensajes de otro mundo, un par de grupos de peculiares terroristas amenazan el mundo y obligan a la familia a ocuparse del tema. Sin por ello dejar de ocuparse de lo suyo, por supuesto.
Comentario:
Esta cuarta novela de la saga protagonizada por Sir Alexander Lippershey y su familia es la más contenida de todas.
Sin renunciar a su peculiar y corrosivo sentido de humor ni a la crítica social más ácida, la autora ha domeñado sus naturales impulsos hacia la prolijidad para componer una novela sobria y discreta en pretensiones y contenido, consiguiendo un resultado más bestseleriano que las anteriores sin renunciar a su personalidad.
Dividida en dos partes, la primera se dedica tanto a presentar nuevos personajes como a poner al día de la vida familiar de los protagonistas y hacer un resumen, por suerte más breve de lo habitual (y para mí sobrante…), de lo que sucede en las anteriores novelas.
A los ya habituales Alex, Ariane, Sergio, Anabel y los demás, se suman unos cuantos personajes nuevos, entre los que destaca con luz propia la pequeña Ania Alexandra Lavalle Lippershey, la niña de tres años fruto de la relación entre los maduritos protagonistas.
Ania es… Ania. Es una cría extraña, curiosa, metomentodo, tierna y dulce… precoz… además del mejor de los nuevos personajes. Tanto que hace creer lo increíble, porque las cosas que hace no son… habituales para una niña de tres añitos.
Entre el resto destaca el simpático albino Seamis Arkhais, muy liberal él, tanto que causa estragos entre un par de personajes. O Arghania Shaltan, cuya sensualidad abarca desde la comida hasta cierto caballero.
Mención especial merece Shaitán Caelis, personaje atormentado cuya belleza despierta el interés de un par de damas.
De Gurkhus prefiero no hablar…
Como era de esperar, también aparecen personajes de las tres novelas anteriores, más o menos imprescindibles para el desarrollo de algunas subtramas y luego para la principal, pues todo, cómo no, acaba relacionado.
Desde Geirtrair y su prole, entre los que destacan Elisa y Slavia Faenza, que nos muestran otra faceta de la dama, hasta la preparación de los fastos para coronar a Cristina D'Armani, quien además tiene que ocuparse del futuro de su hija Amelia, aún demasiado interesada en el espía Chipperfield, de su flamante marido Ricardito Albentur o del JODA.
La segunda y más breve parte de la historia, de algo más de cien páginas, se convierte en una novela de aventuras al estilo más bestselero, y es en la que se desmadran los terroristas de distintas facciones, dispuestos a destruir, ejem, cambiar, ejem, mejorar, el mundo.
La autora opta (con acierto, que clásico no quiere decir malo) por dividir los acontecimientos en pasajes más o menos breves precedidos de la hora en que suceden, con objeto de crear tensión y expectativa sobre lo que va a ocurrir en un momento determinado.
También separa a los personajes, ya sea divididos entre el deber o la búsqueda de los seres queridos, o en situaciones dramáticas en que se ven obligados a tomar decisiones en un instante, y lo hace con eficacia y pulso firme.
En el género de aventuras es habitual dedicar las cien (o más) páginas finales a desarrollar la acción para la que se han ido preparando las anteriores, muchas veces desperdiciando texto en situaciones previsibles e innecesarias que se supone destinadas a demorar el climax final, lo que suele impulsar a saltarse páginas y páginas de digresiones sin sentido, tal como ocurre en esta novela… con la diferencia de que los elementos destinados a retardar la resolución del misterio son mínimas y además tienen que ver con la trama.
Para variar, apenas sobran pasajes y son, sobre todo, en la primera parte, cuando se resumen las tres novelas anteriores, o un partido de fútbol de Xavi Lavalle.
Aunque la novela tiene bastantes menos páginas que "otras", l@s incondicionales de la saga no han de temer, pues encontrarán, más compactadas, las habituales dosis de ironía, crítica social y revolcones entre especies que aderezan la muerte y destrucción identificativas de las aventuras de Lippershey y compañía.
Con el aliciente, poco habitual en la autora, de pasajes de inenarrable
romanticismo y dos o tres escenas de sexo "imprescindibles" para el desarrollo de la historia.
Y además, esta vez, casi no había erratas. ¿Sissy no se suele escribir Sissi?
La saga completa se compone de los siguientes títulos:
- Regina Irae
- Dominus Noctis
- Mysterium Tremendum
- Regina Ultramundi
Enlace relacionado: Web de M. C. Mendoza
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