Editorial:
Nowtilus 462 páginas
17,95 €
Argumento: Londres. En el verano de 1888 comienzan a aparecer los cadáveres descuartizados de varias prostitutas. El inspector George Abberline es el encargado de investigar los crímenes.
Comentario: Lo primero que se percibe al comenzar a leer es la falta de una revisión profunda del texto, que se extiende durante toda la novela, plagada de gerundios, adverbios acabados en "-mente", excesiva repetición de palabras dentro de párrafos relativamente breves en lugar de buscar sinónimos adecuados, erratas (términos que existen pero, quizá por una letra, no son el adecuado) o un preocupante desorden en la estructura de las frases que a veces les quita cualquier sentido.
Resaltar además la escasez de ambientación y descripciones, tanto de lugares como de personas. En las raras ocasiones en que se describen los bajos fondos de Londres se recurre a los tópicos más manidos y obvios.
En cuanto a los personajes, el autor recurre a los relatos en primera persona, en forma de diario o crónica, de los que en unas ocasiones se dice que se escribió en la época en que ocurren los sucesos y en otras que fueron escritas años después. En cualquiera de los casos, los autores de estos testimonios (George Abberline, Natalie Marvin y Nathan Grey) cuentan sus respectivos relatos en pasado y con todo lujo de detalles, que incluyen algunas descripciones superficiales de la época y abundantes diálogos, algo que al cabo de los años se diría imposible poder recordar con tanta precisión.
Además, se incluyen pasajes en tercera persona para mostrar los actos del Destripador con descripciones de sus crímenes que se insertan en medio de cualquiera de las crónicas, dando la impresión de estar fuera de lugar. Quizá hubiera sido más oportuno (y eficaz) poner las intervenciones del asesino en capítulos aparte.
El uso de la primera persona para relatar los hechos hace que el propio Abberline tenga que explicar a cada rato sus gestos y reacciones: "estallé colérico", "respondí ceñudo", "precisé arqueando algo una ceja"… Aunque el intento no funciona, por lo que no se consigue dar verosimilitud ni interés a ninguno de los personajes, cuyos diálogos y emociones no llegan a conmover entre una prosa en ocasiones ampulosa y recargada aunque la mayoría de las veces rutinaria y tópica.
En cualquier caso, ninguno de los personajes que toma la palabra (Abberline, Marvin y Grey) tiene entidad o es capaz de transmitir emociones o verosimilitud, seguramente perjudicados por la mencionada narración en primera persona, que dificulta la expresión de un amplio abanico de sentimientos y/o pensamientos.
Quizá para contribuir a crear expectación, tensión o fuertes sensaciones, el autor recurre al uso y abuso de los puntos suspensivos, en ocasiones varias veces en cada página, incluso en situaciones en que no son necesarios, desperdiciando la mayor parte de las veces el recurso de terminar los capítulos en medio de un suceso y alternar unos y otros momentos de tensión, prefiriendo, en muchas ocasiones, dejar a los personajes subiendo o bajando de coches.
En cuanto a la historia que relata, el autor hace muy bien en mencionar en los agradecimientos a diversos autores (Patricia Cornwell por su libro "Retrato de un asesino", Eddie Campbell y Alan Moore por los dibujos y guión del Cómic "From Hell", y a Stephen Knight, Stewart P. Evans y Keith Skinner por sus libros sobre el Destripador), además de añadir " Ahora sólo me queda aclarar que este libro es una mezcla de las ideas de los autores antes mencionados, sin cuyas obras no podría haber compuesto esta modesta narración".
Aunque no he leído ninguno de los libros mencionados, sí he visto algunas de las series y películas que se han hecho sobre el personaje, entre ellas
"Desde el Infierno" (From Hell, 2001), basada en el cómic de Moore y Campbell, por lo que nada de lo que sucede en esta novela me resulta novedoso o sorprendente, sino muy conocido.
Además de los hechos conocidos de los crímenes del Destripador y la descripción de los mismos, aparecen, como en la película, personajes reales como John Merrick (el "hombre elefante"), además de las conocidas especulaciones sobre la identidad del asesino en círculos próximos a la reina Victoria (su médico personal, uno de sus nietos&hellip

, las sospechas hacia judíos y masones o la relación entre Abberline y una prostituta, si bien en la novela se sustituye el personaje de Mary Kelly (víctima real de Jack) por Natalie Marvin, quien hereda sus características.
Que el autor cambie algunos de los detalles que aparecen en la película, como la identidad del asesino o el final, entre otros, no parece suficiente justificación para una novela que, en esencia, no aporta nada nuevo a la historia del Destripador, que está mal contada y resulta insatisfactoria en todos los sentidos.
Quizá para alguien que no conozca nada sobre Jack el Destripador y las diferentes teorías y novelizaciones de su historia…
Enlace de interés: Más sobre Jack el Destripador en Wikipedia *** T ***
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