A Dance in the Slaughterhouse, 1991
Editorial:La Factoría de Ideas
Colección: Calle Negra Nº: 13
Traducción: Elena González
320 Páginas
18,95 €
Argumento:
Un hombre contrata a Matt Scudder para que averigue si su hermana fue asesinada por su marido. Mientras lo hace se cruza en su camino otro caso que le interesa más y comienza a investigarlo.
Comentario:
La novela, relatada en primera persona como es clásico en el género, comienza con una velada de boxeo en que el protagonista, mientras investiga a un sospechoso del asesinato de su esposa, ve a un hombre que le resulta familiar y comienza a preguntarse de qué le conoce.
Después se recurre al flashback. Primero para contar cómo fue contratado Scudder y resumir el caso de asesinato para el que se requiere su participación.
El regreso al presente (tras el boxeo) es breve, pues se hace otra incursión al pasado, esta vez más lejano, y a una cinta de vídeo que contiene una película que no corresponde a la que anuncia su carátula.
A partir de ese momento Scudder parece olvidar el caso de asesinato y se dedica a rastrear el orígen del vídeo y descubrir la identidad de algunos de los protagonistas de la película.
Mientras lo hace, y sin abandonar el típico papel de héroe desencantado de la vida, se muestran fragmentos de su vida, como la asistencia a reuniones de Alcohólicos Anónimos (fue en una donde le pasaron la cinta), sus encuentros con Elaine, una prostituta con quien mantiene una relación amorosa, o las conversaciones (magníficos y abundantes diálogos) con su amigo Mick Ballou.
Según se avanza en la lectura se percibe que la investigación no es la parte más importante de la historia, dando preponderancia a los paseos de Scudder por los barrios menos glamourosos de Nueva York, dando a la ciudad el protagonismo de un personaje más, o mostrando la vida en los "bajos fondos".
Aunque tanto Mick Ballou (el amigo con quien Scudder mantiene conversaciones sobre lo divino y lo humano y personifica el delincuente "honorable"), como Bergen y Olga, son criminales, se establece con claridad la diferencia entre ambos tipos de villanos.
En ocasiones puede parecer que algunas escenas sobran o no vienen a cuento, sin embargo, al terminar la lectura, se nota cómo todo encaja en su lugar y tiene su razón de ser.
Quizá la oportuna confesión de un personaje o la forma en que se relacionan los casos pueda parecer poco verosímil pero, como se ha dicho, la parte del misterio no es la que interesa desarrollar al autor, que prefiere hacer hincapié en mostrar los abismos de la maldad humana y la forma en que afecta y hace reaccionar a personas normales.
En resumen, una novela negra al estilo clásico.
Nota: En mi ejemplar se advierte que en bastantes páginas la tinta está movida, lo que hace que las palabras se vean borrosas y sea difícil leerlas.
"Un baile en el matadero" recibió el premio Edgar 1992.
*** T ***
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