miércoles, 28 de febrero de 2007
Quincunce,1996
Editorial: Anaya & Mario Muchnik
1166 páginas


El Quincunce, de Charles Palliser


Argumento:

Johnnie relata la búsqueda de una herencia que le disputan las otras cuatro ramas de la familia Huffam, para lo que él y su madre, Mary, han de pasar múltiples penalidades.

Comentario:

Novela en primera persona, es relatada por Johnnie desde un futuro incierto que cuenta su vida desde la infancia.

El comienzo tiene su interés, mientras el niño cuenta el tipo de vida que lleva con su madre en un tono algo tramposo, pues si está contado a posteriori las cosas que relata como incomprensibles para un crío de su edad las ha entendido de sobra cuando empieza a contarlas.

Poco a poco, el autor va desgranando la vida de estas dos personas cuya principal característica es una ingenuidad exasperante que roza (y cae) repetidamente en una tontería poco creíble y muy cabreante.

A lo largo de cientos de páginas, los protagonistas van descendiendo en la escala social merced a una absurda confianza en cualquiera que se les acerca y les engaña, inasequibles al desaliento e incapaces de aprender de experiencias anteriores. Que si entregamos el dinero que nos queda, que si vendemos o no el famoso codicilo que todos persiguen como desesperados…

O, peor, aun sospechando que les están engañando y después de agrias disputas materno filiales, se entregan como ovejas al matadero a todo lo que quieren hacerles quienes les rodean, tanto en la casa que acaban perdiendo como en una Londres cuyos bajos fondos transitan durante unos cuantos cientos de páginas más en que el autor relata con todo lujo de detalles las vicisitudes de los personajes y el modo de vida de la época optando por utilizar veinte páginas para contar lo que hubiera quedado menos pesado con veinte palabras.

Sobre todo porque mucho de lo que relata es más un ejercicio de estilo y de homenaje a los escritores que el autor admira, con lo que pretende (lo confirma en el extenso apéndice final) tratar temas que no se mencionaban en la época en que fueron escritos los libros originales, tales como la prostitución, etc…

Se trata de un deliberado intento de imitar/homenajear a Charles Dickens y Wílkie Collins, no en vano se trata de hacerse con la herencia de John Huffam, otros nombres de Dickens cuya grafía cambia aunque sean de pronunciación similar en las diferentes familias.

Cuando se está cerca de la mitad y ya cabe pensar que el autor se está pitorreando de quien lee su novela, éste lo confirma amablemente en la página 746, adjudicándose el papel de Dios habitual en los escritores:

- Si, Johnnie – dijo Emma -. Por extraordinario que parezca fue solamente el azar lo que te trajo a nuestra puerta. El tipo de cosas que sólo esperas encontrar en una novela, y sólo cuando te das cuenta de que al autor no se le ha ocurrido una trama mejor.
¿Coincidencia? No, no podía creerlo, Si existía un Autor que disponía los sucesos de mi vida, no hubiera podido hacer algo tan perverso.


El resto de la historia, que ocupa casi 1.200 páginas, se dedica, tras las variadas peripecias londinenses, a resolver el famoso misterio del Quincunce que afecta a las cinco familias… Lo malo es que para cuando se llega a ese momento que debería ser emocionante, el agotamiento de haber leído casi mil páginas antes puede haber impulsado a leer en diagonal y perderse parte de la "ingeniosa" resolución.

Claro que es el ingenio, por lo que cuenta el autor al final sobre la creación de su obra, lo que más le interesa. Hace constante hincapié en cómo ha dividido la novela en cinco partes, cada una de cinco capítulos (hace alguna alusión a las matemáticas), en cuyo centro exacto falta la explicación de Mary (arrancada por ella misma de su diario) de lo que pasó en una noche determinada que ha condicionado las vidas de casi todos los personajes que pasan por la historia, todos más o menos relacionados con la herencia, por supuesto.

Tras un final agridulce totalmente esperado da la impresión de que se trata de una novela excesiva, exagerada, algo pretenciosa, por (muchos) momentos aburrida, que carece del alma que puede encontrarse en cualquiera de las novelas de los autores imitados.

Aunque está descatalogada, se puede encontrar con relativa facilidad en muchas bibliotecas y algunas librerías de segunda mano, pero, si no es posible, siempre se puede disfrutar de cualquiera de las novelas de Dickens o Collins que han inspirado al autor. Como "Oliver Twist", "David Copperfield" o "Casa desolada" del primero y "Armadale", "La dama de blanco" o "La piedra lunar" del segundo, por poner algunos ejemplos más o menos relacionados con la trama de "El Quincunce".



*** T ***



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Reseñado por Thersuva @ 18:38  | Histórica
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Comentarios
Reseñado por Invitado
jueves, 22 de marzo de 2007 | 19:08
Leí la novela hace bastante (cuando se publicó, creo recordar que en 1.995) y a mí me gustó mucho. Creo que es un bello homenaje a la novela victoriana con una trama milimétrica y muy entretenida.
Un saludo. Alicia.
Reseñado por Invitado
viernes, 30 de marzo de 2007 | 18:27
He leído la novela en dos ocasiones y he disfrutado enormemente con ella. En un tiempo de códigos da vinci, últimos catones, sábanas santas y otras perlas pseudoliterarias, El Quincunce no sólo es un homenaje a Dickens o a Collins si no una novela histórica bastante recomendable.
Reseñado por Invitado
jueves, 05 de abril de 2007 | 13:12
Estoy completamente de acuerdo con los comentarios (no con la crítica), excelente novela, se la recomiendo a todo el mundo, no se arrepentirán.
Reseñado por Invitado
sábado, 21 de abril de 2007 | 15:57
Excelente libro. Lo leí hace unos cuatro años, para mí ha sido uno de libros que más me ha enganchado. Me recuerda mucho a Dickens. Lo recomiendo, aunque es difícil encontrarlo.
Reseñado por Invitado
martes, 08 de mayo de 2007 | 12:58
Yo también he leído este libro dos veces, la segunda de ellas en viajes diarios en tren entre Jerez y Sevilla (y viceversa, claro). Lo compré de oferta sólo porque me gustó la portada y lo que decían las solapas. Esto lo he hecho otras veces, no muchas con libros, pero sí gran cantidad de veces con discos. El ejemplo máximo, aunque ahora me avergüence un poco contarlo, es cuando a los 22 años robé de El Corte Inglés "La Historia Interminable" (era joven, y supongo que ya habrá prescrito el delito), que no conocía en absoluto, con lo cual yo mismo pasé a formar parte de la trama sin imaginármelo siquiera.
Tengo que reconocer que también a mí me fastidiaba la ingenuidad de los dos protagonistas; pero leer este libro ha sido en dos ocasiones un viaje que me gustaría repetir si no fuera porque se lo regalé a mi hermana (la clase de persona que es capaz de leerse un libro como este en una noche) y no lo he vuelto a encontrar.