Vredaman, 2006
Editorial. Alfaguara
Colección: Hispánica
Traducción: Unai Elorriaga
192 páginas
17,50 €
Argumento:
Por problemas familiares, Tomas pasa el verano en casa de su tía Martina junto a sus tíos y primos.
Comentario:
La novela está dividida entre capítulos en primera persona relatados por el niño Tomas y otros en tercera persona que relatan lo que hacen otros miembros de la familia.
Como es habitual en el autor, recurre a estilos narrativos poco habituales para contar sus historias. En esta obra, es la voz deTomas la que destaca por estar contada con un lenguaje repetitivo en que destacan las continuas alusiones a la libélula que él y su prima Iñes quieren atrapar para convertirse en la persona más inteligente del mundo.
La forma elegida para contar la parte de Tomas en primera persona parece en parte un ejercicio de fluir de conciencia, con las desordenadas y reiterativas reflexiones/obsesiones del chico y un intento de acercarse al lenguaje, y a la concepción del mundo, de un niño. “Las plantas, por ejemplo, no toman café con leche”, es el prometedor comienzo de la novela.
Tomas resulta a veces pesado, cargante en sus insistencias como son a veces los niños, y quizá esa sea la pretensión y el logro de sus capítulos, teñidos además de cierto tono surrealista y fantástico muy adecuado.
Cuando aparecen otras historias, como la de Simon (tío de Tomas) y su amigo Gur midiendo un campo de golf a medianoche, obsesionados por organizar un partido de rugby, o la señora que acompaña a sus tías y relata su pasada historia de amor con un famoso arquitecto en que e incluye las cartas que ella le sigue escribiendo utiliza mayoritariamente un tono distinto, más clásico y en tercera persona que las diferencia de lo que cuenta Tomas.
Es en la parte de Mateo (primo de tomas) donde parece perder el pulso. Si bien comienza de forma interesante, contando cómo roba libros en la biblioteca y deja notas confesándolo, en cuanto aparece otro personaje y hablan del pasado del abuelo Julian tallando madera, el hombre utiliza la misma forma de hablar que Tomas, haciendo dudar sobre las pretensiones del recurso literario utilizado en las intervenciones del muchacho.
Las diferentes historias que se cuentan no parecen tener otro nexo que haber sucedido dentro de la misma familia, y aunque algunas son interesantes, como la competición del abuelo o los grabados vengativos que inserta en los muebles que fabrica, las cartas que la anciana aún escribe a su amante desaparecido o la búsqueda de la libélula (los insectos parecen una constante en la obra de Elorriaga), y relatadas con cierto humor, el resultado final tiene algo de insatisfactorio, como si faltase algo, quizá profundidad, quizá una intencionalidad más nítida.
Entrevista a Unai Elorriaga sobre 'Vredaman'
Curiosidad: La foto del autor que ilustra la información sobre él le muestra de niño.
Sobre el título: La palabra "Vredaman" no existe, el autor mezcló el nombre de un personaje de "Mientras agonizo" (1930), de William Faulkner y el de un pintor holandés, Vredeman de Brien.
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