True confessions (2001)
Editorial: Ediciones B
Colección: Seda
Traducción: Rosa Borràs y Juan Trejo
300 páginas
16,50 €
Argumento:
Hope Spencer, periodista en crisis que trabaja para una revista sensacionalista es enviada de vacaciones a un pueblo llamado Gospel, en Idaho para que recupere la inspiración. Allí conoce al algunos personajes pintorescos y, sobre todo, al sheriff local, el atractivo Dylan Taber, que tiene un hijo de siete años, Adam, de una relación anterior.
Comentario:
Aprovechando que la protagonista escribe noticias inventadas para periódicos sensacionalistas referidas a extraterrestres que invaden pequeños pueblos norteamericanos, apariciones de Elvis y similares, la autora comienza cada capítulo con un titular “escandaloso” tipo “Satán fotografiado en un pueblo perdido”, que resulta ser lo más imaginativo de la novela.
Aunque al principio se muestra a algunos de los excéntricos habitantes de la localidad y sus curiosas costumbres, la trama pronto se centra en lo “importante”, esto es, el romance entre Hope y Dylan, cada cual instantáneamente fascinado por el físico del otro hasta el punto de ansiar tocarse, saborearse y todo eso, pese a que se contienen heroicamente… durante algunas páginas.
Mientras se desarrolla la relación entre los protagonistas, de la que se va comentando su pasado entre unas y otras marcas de calzado, ropa, bolsos, bebidas, comida y todo lo que se le ocurra a la autora, Hope, influida por el trato social con la fauna local, recupera la inspiración y comienza a escribir historias sobre rituales en que se comen huesos de pollo etc.
Dylan, por su parte, cría solo a su hijo Adam, con quien mantiene una relación encantadora, al tiempo que piensa en su pasado y en Julie, la madre del niño y el "misterioso secreto" acerca de su relación.
Entre una y otra escena de tensión sexual entre los protagonistas, se sugiere la posibilidad de investigar el fallecimiento del sheriff anterior, algo que luego se olvida, y poco más.
Como es habitual, tras el primer encuentro y con los protagonistas medio enamorados, comienzan las dificultades, relacionadas con el pasado de ambos, las revelaciones de secretos, personajes que regresan a dificultar la consecución del amor verdadero y una resolución facilota y obvia.
La autora apenas aprovecha las posibilidades humorísticas relacionadas con el trabajo de Hope ni las relaciones con los apenas esbozados excéntricos del pueblo y, tras algunos diálogos más o menos ingeniosos, un par de escenas de sexo, la revelación del amor y la decepcionante resolución de los problemas se llega al final tópico de una novela que hubiera podido dar mucho más de sí.
“Confesiones Verdaderas” obtuvo el premio Rita a la mejor novela romántica de 2001.
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