Murder Suicide, 2004
Roca Editorial
336 páginas
19 €
Argumento:
John Snow, un inventor de la industria aeronáutica a punto de ser operado en el cerebro para intentar erradicar sus ataques de epilepsia, es asesinado en un callejón poco antes de ingresar en el hospital... ¿o se ha suicidado? El psiquiatra Frank Clevenger, de nuevo, es encargado de resolver el caso.
Comentario:
Una de las características de las novelas de Ablow es la facilidad e interés con que se leen pese a sus carencias.
El autor utiliza una prosa sencilla, a veces incluso pobre, excepto en la descripción psicológica de sus personajes, y tampoco de todos.
En la presente historia, aunque ahonda en la personalidad del fallecido Snow y su incapacidad de amar, o la de Grace Baxter, la mujer de la que se ha enamorado pese a los matrimonios de ambos y su temor a ser prisionera del dinero, la mayoría de los personajes apenas están definidos excepto en la vertiente psicológica de sus motivaciones, siempre desde el punto de vista de Clevenger, lo cual, al final, es la características de estas novelas.
Una de los puntos de interés de la trama es la decisión de Snow de operarse pese a arriesgar su memoria, los recuerdos de todo lo que ha conocido, en busca de la libertad, de un nuevo comienzo desde cero.
Mención aparte merece la creación del neurocirujano encargado de operar a Snow, Jet (J.T.) Heller, quizá el más trabajado de la novela, con su complejo de culpa y ese complejo mesiánico al sentirse guiado por Dios.
Sin embargo, exceptuando esa descripción psicológica de las motivaciones de los personajes, no tienen mucha mayor entidad, son descritos de forma distante, fría, incluso clínica, por parte del protagonista, siendo su percepción de los demás lo único que se sabe de ellos, lo que limita hasta cierto punto las posibilidades dramáticas, que se centran en la vida personal del protagonista con su hijo adoptado y con la mujer con quien mantiene una relación cuando menos difícil.
El argumento es básico: cualquiera puede ser el asesino de las dos personas que mueren a lo largo de la historia, y los motivos también son variados, desde los pasionales hasta los científicos y materiales.
En este sentido, queda claro que cualquier respuesta vale para el autor, que abre un abanico de posibilidades más o menos creíbles hasta llegar a un final engañoso con todos los sospechosos reunidos al estilo clásico y una sorpresa más o menos convincente.
En resumen. Aún con sus carencias e innegable sencillez, es una novela que se lee con facilidad, en parte debido a su estructura mayoritariamente dialogada (excepto las disquisiciones psicológicas, claro) y a que mantiene el interés por conocer la identidad del asesino.
Atención al hecho de que Ablow, como en libros anteriores, desvela la identidad del asesino de su anterior novela.
Enlaces relacionados: Comentario de Psicópata en este blog
Web de Keith Ablow, en inglés
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