jueves, 20 de julio de 2006
Hyacinths, 1983
Editorial: Júcar
Colección: Etiqueta Futura Nº 13
Traducción: Albert Solé
248 páginas

Jacintos, de Chelsea Quinn Yarbro

Argumento:

En una sociedad futura, la humanidad se ha cansado de consumir televisión, libros, drogas... y los ha sustituido por los Sueños.

Comentario:

La novela parece contener un obvio mensaje crítico sobre la sociedad y los extremos a los que llega en su aburrimiento, en su necesidad de consuelo y de emociones nuevas.

Sin embargo, la autora centra el argumento en el relato de la historia de una de las cadenas que emiten estos Sueños, las luchas interiores para medrar entre los altos cargos, el mercado negro o el empeño de evitar (y ocultar) que sus Soñadores se "queman" debido a las exigencias a que les someten y la búsqueda continua de nuevas personas para llenar la cuota de pantalla.

El protagonismo se centra sobre todo en Jehanne Bliss, ejecutiva de una de las cadenas, cuya única obsesión es ser Directora, para lo que hará cualquier cosa.

Como ignorar los consejos de su ex marido y psicólogo empleado de la compañía, Antony McKenzie, o mantener una extraña y enfermiza relación con uno de sus superiores, Nash Harding.

Gran parte de las escenas giran en torno a estas relaciones, en que Tony se muestra como la piedra en el zapato de todos, quejica sobre el trato que se da a los Soñadores, al tiempo que incapaz de rebelarse, incluso cuando dimite es un acto de cobardía y cuando regresa de forma "sorpresiva" en un cometido que se intuye desde el primer momento en que se menciona cierto hecho.

Nash Harding se presenta más bajo que su pareja, como una excusa para que su sentimiento de inferioridad se compense maltratando y manipulando a una Jehanne que lo permite de forma consciente en escenas reiterativas que sólo sirven (como las quejas de Tony) para pensar que la trama da vueltas en círculo, sin avanzar.

Curioso el detalle de que, en el futuro, Jehanne se lamente de que no asciende por ser mujer, que se siga utilizando la mutua utilización sexual y emocional o que ambos hombres se refieran a la mujer con diminutivos masculinos: Tony la llama Hank y Nash la llama Jay.

Aunque hay escenas que muestran a los nuevos Soñadores, en que se habla de las Musas como apoyo para los Sueños, no se profundiza mucho en el tema, quedando en anécdotas más o menos superficiales como que las Soñadoras tienen Musas masculinas y los Soñadores femeninas, o que estas se dedican a manipularles y extraerles todos los Sueños posibles antes de que se quemen. Apenas se refieren las relaciones personales entre ellos, excepto alguna escena de sexo, que sigue siendo, como en el caso de Jehanne, la forma más utilizada de manipulación y poder.

También se habla del robo de Sueños para el mercado negro por parte de los empleados de las cadenas, sus ejecutivos o las enfermeras que cuidan a los Soñadores acabados, locos o catatónicos.

Como era de esperar, este mercado compra los Sueños más retorcidos y enfermos, siempre asociados a relaciones sexuales en que se incluye el sadomasoquismo, mutilaciones, miembros que acaban en tentáculos, armas afiladas etc, relatados con tanta falta de emoción como los Sueños más populares.

En cuanto a esto, en el brevísimo prólogo de Domingo Santos (director de la colección), este comenta que la autora dijo expresamente que "el tono frío y deliberado del libro es intencionado, y solicita que el traductor tenga esto en cuenta, particularmente porque el español es un idioma en el que puede resultar más difícil mantener ese tono frío y deliberado".

Santos añade que han respetado el deseo de Yarbro y que "este distanciamiento de la narración con los sucesos descritos en ella, es precisamente lo que le da al libro toda su fuerza".

La novela, desde luego, tiene un tono distante, carente de emoción que, lejos de darle fuerza la hace monótona, aunque esto puede deberse también a un argumento que, repito, no profundiza y apenas menciona, las consecuencias más interesantes del hecho de Soñar.

Tony apunta sus propias teorías sobre lo que lleva a los Soñadores a la locura, pero es más bien hacia el final de la novela y apenas se incide en ellas, prefiriendo abordar la exigencia de un nuevo Soñador sobre los derechos de los Sueños, o el control que ejerce sobre los suyos, la creciente violencia de la gente ante el bajón de sueños, incluso sobre un misterioso Soñador número 26 cuya identidad, cuando se revela, no sólo no causa la menor sorpresa, sino que la autora no parece saber qué hacer con ello.

En resumen, una novela que hubiera podido abordar los motivos por los que unas personas Sueñan y otras no, la apuntada posibilidad terapéutica que Tony hubiera preferido desarrollar, el papel de las Musas, el motivo de la rápida quema de los Soñadores, las consecuencias de una posible desaparición de los Sonadores... temas que apunta en mayor o menor medida pero no se decide a analizar.


Web de Chelsea Quinn Yarbro, en inglés


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Reseñado por Thersuva @ 18:36  | Fantasia, CF y Terror
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Comentarios
Reseñado por Palimp
viernes, 21 de julio de 2006 | 17:37
Me sonaba, me sonaba, y al final me he acordado. ¿La causa tenía algo que ver con la realimentación? No me disgustó del todo.
Reseñado por Thersuva
viernes, 21 de julio de 2006 | 20:16
Pues a no ser que me haya saltado algo, que no lo descarto ya que llega un momento que las charlas se hacen demasiado repetitivas, creo que no iba de realimentación...
Reseñado por Palimp
domingo, 23 de julio de 2006 | 12:52
A ver si estamos hablando de la misma novela. ¿No tienen problemas porque los soñadores se queman muy rápido? ¿Y cada vez hay más demanda de sueños porque la gente necesita cada vez más lo sueños porque están alterados?
Reseñado por Thersuva
domingo, 23 de julio de 2006 | 13:21
Ay, si, es que la palabra realimentación me ha producido una asociación diferente... vaya.

De todas formas, el hecho de que la gente se pusiera un poco nerviosilla con la falta de "droga" sale en la última parte y hasta resulta anecdótico y poco desarrollado, como casi todos los temas que propone la novela, en mi opinión, por supuesto.

Sí se comenta que hay disturbios, pero (y me repito), como todo lo demás, no se ahonda en ello.

Disculpa mi despiste, Palimp, no sé en qué estaría pensando.

¿No encontraste repetitivas las escenas en que Jehanne sufre humillaciones de Nash o las que Tony está apesadumbrado por el trabajo que hace sin decidirse a reaccionar? Y el caso es que luego es para casi nada, porque se crean unas expectativas que no se aprovechan.
Reseñado por Palimp
domingo, 23 de julio de 2006 | 18:02
Uf, es que esta novela la leí hace unos doce años... y mi memoria anda muy floja. Sí que recuerdo que pasan muy pocas cosas para las páginas que tiene.
Reseñado por Palimp
domingo, 23 de julio de 2006 | 18:04
Esto me pasa mucho con novelas que he leído hace tiempo; sólo se me queda una 'idea' en este caso la de la 'realimentación'. RollEyes
Reseñado por Thersuva
lunes, 24 de julio de 2006 | 18:13
Palimp:

Exacto, pasa muy poco para tantas páginas con un tamaño de letra bastante pequeño.

A mí también se me olvidan los detalles de los libros, sobre todo según voy leyendo más.

De esta colección tengo unos cuanto aún pendientes, como el que he comentado hace unos días de Card, "Wyrms", y algunos otros que encontré hace un par de veranos de oferta, así que quizá coincidamos en alguna otra lectura, ya que tengo idea de leer algunos este verano.