Editorial: Planeta
Colección: Planeta Fábula
448 páginas
21 €
Argumento:
Aalis de Sainte-Noire va a casarse con el joven heredero Gilles de Soulliers. Cuando el joven fallece en las Cruzadas, se decide que, para mantener unidas a las familias, se despose con Richer, progenitor de su prometido, a lo que ella se niega y hace todo lo posible por impedir.
Comentario:
Es difícil escribir una novela histórica y conseguir mantener el equilibrio entre la inclusión de todo lo que se ha aprendido sobre la época y sus circunstancias (generalmente tras tres años de investigación rigurosa) y un argumento medianamente coherente y que además resulte interesante.
En "La Dama y el León" la autora ha conseguido que la parte estrictamente histórica, los datos sobre personas reales, costumbres etc... queden integrados dentro del relato, sin que molesten en exceso, además de alternar con cierta pericia las referencias a la época, gobernantes e intrigas (que también afectan a los protagonistas) con la vida de Aalis, su familia, amigos y enemigos.
Esto es lo más positivo de la novela.
Sin embargo, cuando la autora ha de decidir si dar mayor importancia al relato de lo que ha investigado o a contar una historia con fuerza, dramatismo y personajes, elige, como la mayoría de las novelas que he leído y reseñado sobre el tema, hablar de sus descubrimientos.
Dada la nula personalidad de los personajes y la forma confusa y atolondrada en que se presentan, se puede hacer necesaria una breve relación de los mismos:
Los buenos: Philippe de Sainte-Noire, su hija Aalis, la esposa y madrastra de la joven, Jeanne, o los hombres que le sirven; Auxerre y L'Archevêque.
Los malos: Riches y Gauthier de Soulliers.
Los religiosos: el abad Hughes y su protegido Raoul
Además de la escasa entidad de todos y cada uno, de los que no sólo se desconoce en su mayor parte el aspecto físico, sino que se los describe en base a reacciones típicas y tópicas, sin darles personalidad.
Para saber que L'Archevêque es un bufón divertido hay que fiarse de la palabra de la narradora, pues las supuestas gracias no son divertidas.
Auxerre es el clásico hombre fiel, callado y hosco que oculta su amor... y todo así.
Desde el comienzo se sabe que la madrastra es mala, que Auxerre está prendado de su protegida etc...
Aalis es descrita como una joven valiente capaz de huir para no casarse e incapaz de perder su feminidad, resultando finalmente frágil y deseosa de ser protegida por Auxerre. Aunque es de agradecer que se elija a una protagonista capaz de tomar decisiones y hacer algo por sí misma, teniendo en cuenta la época en que se desarrolla la aventura.
El viaje que inicia la joven, acompañada por diversos personajes es una excusa más para relatar las costumbres del país, sin que llegue a pasar algo emocionante, por lo que choca más que Auxerre se sorprenda tanto y sugiera que ha cambiado mucho cuando vuelven a encontrarse, si en realidad no ha sucedido nada de importancia.
Sin embargo, el mayor fallo de la novela es que se necesita demasiada concentración para enterarse de algo, pues ya desde el principio las escenas, descripciones, relaciones entre personajes y casi todo lo que se pueda decir está sumergido en una maraña de texto tan confuso y farragoso que se diría hermético (ejem), y hace la lectura cansina, trabajosa, de una dificultad exagerada para ser una trama tan sencilla y básica.
Como es tan habitual, se deja una puerta abierta a una nueva aventura, si la actual tiene el éxito deseado.
Entrevista a Claudia Casanova sobre la novela
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