jueves, 06 de abril de 2006
Editorial: Plaza & Janés
Género: Histórica, misterio
333 páginas
20 €

Los hijos de la luz, de César Vidal

Argumento:

1778, Baviera, el inspector Wilhelm Koch solicita la ayuda del grafólogo Lebendig para averiguar la identidad de un sujeto misterioso que firma sus cartas como Espartaco.
1793, París, Karl ve a un enemigo durante la ejecución de Luis XVI en la guillotina.
Ambos sucesos se unen en una investigación sobre logias masónicas, Illuminati etc.

Comentario:

El autor opta por los saltos temporales (algo confusos hasta situarse en la trama) en un intento (fallido) de crear intriga sobre la relación que existe entre unos hechos y otros, acumulando páginas de escaso contenido aunque a veces lograda ambientación histórica, aportando una nota de curiosidad los breves capítulos dedicados al análisis grafológico por parte de Lebendig.

La sobrecarga de descripciones poéticas (y exceso de explicación: “yo intenté levantarme, marcharme, irme.” O demasiada adjetivación en descripciones como la del cielo: “gris, plomizo, asfixiante”) se nota sobre todo en los capítulos dedicados a Karl y su periplo por una Francia que vive los efectos de la Revolución (insistiendo en la escasa cultura de los vencedores, que utilizan palabras como jecutar), que sin dejar de ser imágenes de cierta belleza estética aportan poco al argumento. Por suerte no se abusa de estos pasajes.

Ejemplo:

Karl vio ahora con total nitidez el lugar al que señalaba. Se trataba de un grupito de árboles, robustos, serios, rezumantes de dignidad. Casi parecía como si llevaran esperando allí desde el alba de los tiempos para cumplir con una misión solemne y especial, la de servir de patíbulos a los que se habían atrevido a arrasar lo que aquellos que arrancaban su sustento de la madre Tierra consideraban más sagrado.

Otra característica de la prosa del autor es que alterna la utilización de términos poco usuales (calígine, pluvioso, condorga, subvertir...) con frases en las que no duda en repetir la misma palabra varias veces seguidas

Tampoco evita imágenes manidas:

“... Malestar que se le había aferrado al cuello como si se tratara de una bufanda de lana”.
“Lebendig se desprendió de los lentes que cabalgaban sobre su nariz y...”.
“El aire era espeso como unas gachas...”.
“... pareció que las palabras se elevaban flotando por el aire como si estuvieran escritas en humo...”

O el hecho de insertar en el texto palabras en alemán: Frau, herr, bitte, danke (señora, señor, por favor, gracias) cuando es el idioma que hablan los personajes, quizá con intención de ambientar la historia, creando una impresión algo absurda.

En la descripción de los protagonistas, Koch y Lebendig, parece un acierto el breve resumen de sus características principales, perjudicado por la insistencia posterior en dar ejemplos (la adición de Koch al café, su “alergia” al desorden...)

El papel de las mujeres en la historia es escaso y mayoritariamente negativo, destacando Emma, que vive con Lebendig sin ser esposa, amante ni empleada, y sólo cumple el cometido de comprender y esperar al hombre que ama.

Sin embargo, todo lo comentado hasta ahora, aunque extenso (como para cuestionarse la necesidad de tomar tantas notas y molestarse en transcribirlas) sólo tiene una importancia relativa si se está disfrutando de una historia fascinante, de las que captan la atención y el interés, un libro que no se puede abandonar hasta resolver el misterio.

No es el caso. La trama de los masones e Illuminati, la filosofía algo confusa de Espartaco y los planes de dominar (¿cambiar?) el mundo por el bien de sus habitantes, carece de garra, limitándose a un discurso algo aburrido.

El “misterio” sobre la identidad de Espartaco no es tal, pues se resuelve sin la menor intriga, sin sospechosos, y quién es Karl y su relación con los otros sucesos no podría ser más obvia si se atiende un poco a cómo se habla de los personajes.

Carente casi totalmente de misterio, acción, emoción y con unos personajes que sólo resultan interesantes a ratos, la novela se resiente de todo ello y sólo cabe agradecer su brevedad.


El autor
César Vidal



Esta obra fue galardonada con el IV premio de novela Ciudad de Torrevieja.


Enlaces de interés sobre César Vidal:

Sobre César Vidal en Wikipedia

Breve semblanza

Sobre la novela, el premio y el autor

Entrevista que incluye preguntas sobre Los hijos de la luz


***
Reseñado por Thersuva @ 18:18  | Histórica
Comentarios (5)  | Enviar
Comentarios
Reseñado por reginairae
sábado, 08 de abril de 2006 | 13:48
Si los Iluminati supieran la fama que tienen hoy en día y cuánto juego dan a las editoriales, resucitarían para cobrar los derechos de autor :]
Reseñado por Invitado
martes, 22 de agosto de 2006 | 4:00
Hay gente que no tiene que echar a las quinielas para que les toquen.Nunca iré contra la lectura ,de nada,pero un consejo : 20€ se pueden aprovechar mucho mejor en zonas con ofertas. Sin acritud y porque amo la literatura...Gracias
Reseñado por Invitado
domingo, 05 de octubre de 2008 | 13:27
bueno la verdad que despues de los comentarios se le quitan a uno las ganas de haberlo leido.Pero a mi me ha gustado bastante.solo hai que dejarse llevar por la historia que te van contando.solo para decir que me ha gustado.
Reseñado por Invitado
martes, 28 de julio de 2009 | 23:04
Coincido con Regina. Acabo de leerme el libro y la verdad es que me ha parecido de fácil lectura (comparado con Robert Musil o Thomas Mann) pero pretendiendo ser una novela de intriga no acaba de tenerla. Una de las cosas que más me ha divertido fue descubrir el alter ego de don Cesar tras el personaje de Lebending (protestante, erudito, prefiere frio al calor...), que es la pieza clave en el éxito de la investigación. En cuanto a la forma, me ha parecido que los diálogos resultan algo artificiosos y la estructura de la primera parte me ha obligado a volver a atrás para saber si estaba en 1775, 1787,1793... si estaba en Baviera o dónde.
Aún así no me arrepiento de haberlo leído y haber coincidido tanto con Regina me anima a seguir este blog. Fantástico análisis!
Ánimo, Sigue así.
Reseñado por reginairae
martes, 28 de julio de 2009 | 23:11
Gracias por tu comentario, pero la crítica es de Thersuva, y no mía
saludosFlash