jueves, 29 de diciembre de 2005
La edad secreta
Eugenia Rico
Espasa. Madrid, 2004.
231 páginas


La Edad Secreta



Argumento:

Una mujer madura recibe un diagnóstico erróneo de cáncer. Pero cuando cree que se va a morir, le dicen que es un error. Ella sin embargo, decide dar un giro a su vida. Toma el coche y se larga por ahí, sin destino concreto. En una gasolinera se encuentra con un joven, al que lleva consigo. Se enamora de él, pero el chico busca una ciudad imaginaria llamada Nauchipán, sobre la que ha inventado una rocambolesca historia...


Comentario:

No puede decirse que esta novela esté mal escrita, que no lo está, al menos desde el punto de vista de la prosa. La autora usa un tono a veces aforístico, sentencioso, poético, reflexivo, que no resulta demasiado molesto para quien esté habituado a este estilo liteario. Lo realmente molesto es que la novela no trata de nada. Leyendo el argumento podría parecer que sí, pero la forma en que ella la cuenta para mi gusto es totalmente errónea.

En primer lugar, aunque sabemos que esas cosas pasan, lo del diagnóstico erróneo de una enfermedad mortal suena demasiado "peliculero", o "novelesco", y parece demasiado forzado como disparador de la improbable aventura de la protagonista. En segundo lugar, y como si eso no fuera bastante para elevar la ceja con escepticismo, tenemos el personaje del chico que busca la ciudad de los Neandertales, unos seres inmortales que viven bajo tierra, lejos de nuestra civilización, y a la cual se accede a través de ciertas puertas señaladas en un mapa (que también arrastra una retorcida historia, faltaría más). La autora no explica nada sobre el joven, si es que está loco o qué. Parece muy difícil de creer que un chico de nuestro tiempo crea en tales fantasías, así que una de dos, o miente o está chiflado... o Eugenia Rico usa ese pretexto como un recurso simbólico. Me decanto por lo primero y lo último. Al final del libro parece que él, aun manteniendo la ambigüedad, insinúa que tal vez cuente eso para "llamar la atención" o "impresionar".

Pero en esta novela todo es inconcreto, abstracto, simbólico. Más que una novela parece un diario donde la protagonista va contando sus reflexiones sobre todo tipo de cosas. Bueno, habla de su matrimonio, de su trabajo como funcionaria de Hacienda, de la vida, de la muerte... pero sobre todo del amor, del sexo y de la edad, haciendo alusión al título de la obra. Pero ni siquiera estas reflexiones resultan novedosas. Más bien son tópicas, lo del marido con la amante veinte años más joven (y para más inri, secretaria del susodicho), el temor de ella a que el chico (su amante ocasional) descubra su edad madura, etc. Esa obsesión por los años es el leit motiv de toda la novela, hasta resultar algo machacón.

Es una novela que produce mucha frustración en su lectura, ya que esperas siempre algo que no llega. La autora no dramatiza las situaciones, las cuenta, sin diálogos, sin detalles, despojadas de todo sentido de lo real, regodeándose en la calidad de su prosa y en lo supuestamente interesante de sus ideas.

Así pues hay una historia de amor que no se ve, un viaje en coche que solo se atisba, y que más bien parece un viaje mental, un accidente de coche sin significado dramático, y unos recuerdos y pensamientos de la protagonista, mezclados a veces con los de él que no aclaran mucho de su decisión de dejarlo todo atrás. También menciones a la ciudad de Nauchipán, a la forma de ser de sus habitantes y sus costumbre, que recuerda a la obra de Calvino ("Las ciudades imaginarias"), y cómo no, ejemplos del amor entre mujeres maduras y hombres más jóvenes como R. L. Stevenson y Fanny Osborne... Ya digo, es como un cuaderno de bitácora (o una fábula, estilo "El Principito") más que una narración bien trabada. Carece de emoción y no implica al lector en la trama, que no hay.

Además, para hacer bulto, la autora utiliza el truco de "Seda", de llenar capítulos con un solo párrafo, generalmente sentencioso, con ínfulas líricas. Eso implica que se lee muy rápidamente. Yo la terminé en los intermedios de un documental sobre Roma que pusieron en la TV.

Insatisfactoria y aburrida.

Fue finalista del premio Primavera de Novela en el año 2004.

Algunos fragmentos (son capítulos enteros cada uno de ellos):

Dicen que en Nauchipán sólo mueren los que creen que son mortales. Todos nacemos inmortales, cuentan. Morimos porque creemos que vamos a morir.
Parece fácil ser inmortal, pero incluso la mayoría de los hombres de Nauchipán carecen de la fe necesaria. Empezamos a ver a la gente que muere a nuestro alrededor. Y acabamos por dudar, por creer que quizá nosotros también moriremos y en el momento en que lo creemos por vez primera empezamos a morir, y con nuestra muerte sembramo la duda en el corazón de otro que había nacido inmortal como nosotros.
Y la duda acaba matándole.

Y habrá Bancos de Tiempo, los que tengan tiempo de sobra lo meterán en un banco y otros podrán tomarlo prestado. Habrá gente que venderá su tiempo, como hoy los pobres venden su sangre.
Y habrá ladrones que robarán el tiempo de los demás y lo venderán en el mercado negro.
Gente que empeñará su tiempo para pagarse vicios que no merecen la pena.
Y otros que ahorrarán tanto tiempo que no les quedadrá vida para gastarlo.
Claro que el tiempo de todos no valdrá lo mismo, será muy difícil hacerse con tiempo de calidad, porque los que tienen tiempo exquisito son los que lo guardan para sí mismos y no lo cambian por nada.
En esos días la gente de Nauchipán podría hacerse rico si sólo saliera al mundo y vendiera su tiempo.


Esa noche acampamos en un bosque de pinos. Las agujas atraviesan la piel de la tienda.
Huelo a verde.
Hacemos una hoguera en el linde del bosque. Yo tengo miedo a que todo se incendie. Nunca he hecho una hoguera en el bosque. Las mejillas nos arden al calor de las llamas como si ya hubiéramos bebido vino. Miramos al fuego y el fuego nos emborracha. Es como el mar. Se puede ver todo en el fuego.
Alimentamos al fuego como a un dios, pero es un dios insaciable. A medida que el fuego se va apagando nosotros nos vamos encendiendo.
Nunca había pasado una noche con un hombre a la luz del fuego.
Qué triste hubiera sido haber muerto sin llegar a probarlo.

Eugenia Rico, se lleva los premios de calle
La autora, asturianina de Oviedo


Bibliografía

Los amantes tristes
Barcelona: Planeta, 2000. Novela.

La muerte blanca
Barcelona: Planeta, 2002. Novela. Ganadora del Premio Azorín 2002

La Edad Secreta
Madrid: Espasa, 2004. Finalista Premio Primavera de Novela 2004.
Reseñado por reginairae @ 18:38  | Novela contemporánea
Comentarios (6)  | Enviar
Comentarios
Reseñado por apostillasliterarias
lunes, 02 de enero de 2006 | 17:43
Totalmente de acuerdo con tu reseña. Lo que es dificil de entender, es como llegan estas novelas a finalistas y se ha visto que hasta son premiadas. Por eso no creo mucho en los galardones...

Un gran abrazo para este 2006 que inicia. Que tengas salud y amor.

Magda
Reseñado por reginairae
martes, 03 de enero de 2006 | 18:14
Me alegro de que opines igual que yo. Con estos libros premiados siempre tienes miedo de meter la pata, jaja :]
Pero sí, la verdad es que es un libro muy decepcionante, con una buena idea de partida...
Reseñado por manulodeanxelo
miércoles, 06 de septiembre de 2006 | 11:21
Yo no lo veo así. No lo hará tan mal esta autora,cuando cada obra que escribe o recibe un premio, o es finalista.
Reseñado por Troll
jueves, 07 de septiembre de 2006 | 11:15
La fórmula es fácil: libro/autor de éxito = crítica negativa por parte de la criticona (Regina). libro/autor minoritario de ensayos filosóficos para gente rara = opinión favorable de la criticona dándoselas de mente privilegiada que está por encima de "lo comercial". Así también sabría criticar yo!
Reseñado por maje
viernes, 04 de enero de 2008 | 16:08
No diré que siento disentir de la crítica, porque no lo siento. Y precisamente de eso va la novela de la Edad Secreta, de sentimientos y presentimientos, de ideas, de historias que no necesitan, - eso es lo mejor y más rompedor para mí- ni espacio, ni tiempo, ni lugar determinados. En muchos momentos de la novela no se sabe donde están, ni siquiera si hablan en tiempo presente o pasado, incluso a frases que no se sabe quien las dice si la protagonista o el chico, pero eso es lo mejor, porque esos detalles no importan, solo importan las palabras, da igual quien, donde, o cuando se digan. Para mí este libro fue un buen compañero, una lectura apasionante no por la historia en sí, sino porque disfruté recorriendo sus líneas y lo suelo recomendar, eso sí, siempre a mujeres porque pienso que -a excepción de la autora de la crítica- somos mejores receptoras del mundo irreal que se crea en la Edad Secreta. Para mí es un buen ejemplo de literatura contemporánea. Felicidades Eugenia!
Reseñado por Invitado
sábado, 29 de noviembre de 2008 | 10:38
El libro es increible, no por la historia en sí, ya que la historia es bastante común, más en cine que en literatura, mujer cansada de la vida que dispone el destino en manos de lo que de de sí su coche. Pero la forma de escribir, o la cantidad de mensajes que manda la autora son innumerables. Hay muchas frases con mucho valor que entrelaza unas con otras con una fácilidad que me encanta. Frases que luego son buenas consejeras en la vida diaria. Es un libro que guardo con mucho cariño. Os invito a leer, con un boli y en la mano subrayando cada frase que os transmita, y seguro encontrais más de 20.

Mil Besos

CarmenRebotado