viernes, 04 de noviembre de 2005
Los alegres funerales de Alik
Ludmila Ulitskaya
Traductor: Victor Gallego Ballestero
Editorial Lumen
219 páginas

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Argumento


Alik es un carismático pintor ruso emigrado a Nueva York. En el libro se narran (coincidiendo con la caída de la Unión soviética) los últimos días de su vida, en su apartamento, aquejado de una extraña enfermedad que le va paralizando poco a poco, rodeado de su mujer, antiguas amantes, su hija, sus amigos, una vecina y otras personas atrapadas por el influjo de su carácter. La situación sirve como excusa para contar un poquito de la vida de cada uno.


Opinión

Me ha defraudado porque esperaba mucho más. Ya de por sí el tema me interesaba: emigrantes rusos en Estados Unidos. El planteamiento es interesante: una situación límite que es la de una persona muy querida que se está muriendo, los personajes prometen. Pero en general la novela no es más que un globo inflado, buena materia prima pero mal desarrollo de la historia.
Cuando empezaba un capítulo pasaban varias páginas hasta que me enteraba de quién estaban hablando, y esto es muy exasperante, porque para poder ir conociendo a los personajes tenía que leerme lo mismo dos veces.
Tampoco hay coherencia interna: los personajes parecen estar desconectados entre sí, en general ninguno tiene profundidad psicológica y se cuentan su vida y sus emociones de forma muy superficial, por lo que no llegan a resultar interesantes.
El capítulo 12 comienza así: El dueño de la casa era un completo imbécil.... aún no se por qué era un imbécil, o por qué la narradora parece tenerle esa aversión tan fuera de lugar. Luego explica que quiere echar a Alik del apartamento y alquilarlo más caro a otra persona, pero no me parece suficiente para esa salida de pata de banco. Y hay más expresiones de ese tipo, conclusiones, opiniones que casi se las oyes decir a la autora, pero luego no lo sabe reflejar con hechos.
Salvaría algunos fragmentos: anécdotas curiosas de los personajes, cómo llegaron a Estados Unidos, cómo conocieron a Alik, su vida como emigrantes... me hubiera gustado que contase más de todo eso. Más y mejor. Creo que la novela hubiera mejorado mucho si hubiese esbozado a los personajes al principio y les hubiese ido dando profundidad a lo largo de la historia, creando vínculos emocionales entre ellos que hubiese hecho más sabroso el relato.
Un ejemplo: Coinciden en el apartamento del moribundo su mujer, Nina, y dos antiguas amantes de él, Irina y Valentina. Y no queda claro si saben o no de los escarceos de Alik con las otras, y qué piensan y sienten al respecto.
Otro ejemplo: Maika, la hija de Alik no habla con nadie pero con Alik tiene un vínculo especial, sin embargo no se profundiza en nada de esto.

Así que por mí la Ulitskaya se puede ir a meditar a Siberia, que no le voy a echar de menos, jejj.

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Ella.

Los alegres funerales de Alik es la primera novela que le han publicado en español, proximamente Anagrama le publicará "Sinceramente suyo, Shurik", una novela irónica centrada en la historia de un hombre que es amante de las mujeres no por deseo sino por compasión y luego seguirán "Sonia" y "Las mentiras de las mujeres".
Reseñado por Babel34 @ 19:26  | Novela contemporánea
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Comentarios
Reseñado por nena_rusa
martes, 29 de agosto de 2006 | 19:46
Ludimila Ulitskaya es una de las autoras más destacadas de la literatura rusa moderna. Su obra, laureada con el premio Booker (2001), uno de los más prestigiosos de Rusia, premio italiano Guiseppe Acerbi, premio francés Prix Médicis, ha sido traducida a 17 lenguas. Ulitskaya empezó a cobrar fama literaria a principios de los 90 con su relato Sónechka (Prix Médicis por el mejor libro extranjero) y la novela Medea y sus hijos, ambos incluidos en los shortlists del Booker. Más tarde, Sónechka se convirtió en un gran éxito en el Teatro Estatal de Arte de Moscú (de Chéjov). Sin embargo, Ulitskaya realmente triunfó con su obra maestra El caso de Kukotsky (2001) a la que había dedicado 10 años de su vida. Esta novela, laureada del Booker, fue llevada a la pantalla televisiva por el conocido director vanguardista ruso Yury Grymov. Su tercera gran novela Sinceramente suyo, Shurik (2004) próximamente será publicada en español y catalán por Anagrama.
Reseñado por nena_rusa
martes, 29 de agosto de 2006 | 19:47
La narración de la novela corta Los alegres funerales se desarrolla en el taller neoyorquino del pintor ruso desde hacía años emigrado a Estados Unidos que está a la muerte. Le toca pasar los últimos días de su vida en el acalorado agosto del 91 acompañado por los intensos y dramáticos reportajes televisivos desde la capital rusa en plena caída de la Unión Soviética. Alik intenta arreglar las complicadas y contradictorias relaciones con su patria abandonada, el Dios oficial que le están imponiendo y aquella Fuerza Superior cuya presencia en el mundo percibe... Hace todo lo posible por reconciliar a todo el mundo, ayudar a encontrar su camino a su ilegítima hija adolescente, calmar los sentimientos hostiles y agresivos y dejar tras sí un espacio de amor en vez de un hueco vacío y enfermizo… Y lo consigue…
Reseñado por nena_rusa
martes, 29 de agosto de 2006 | 19:48
Con todo mi respeto al traductor de Los alegres funerales de Alik, Victor Gallego Ballestero y la editorial Lumen, espero que Anagrama dedique más tiempo y esfuerzo a la próxima traducción de Ulitskaya (¡que se lo merece!). De este modo, el lector hispanohablante podrá, por fin, disfrutar de uno de los mejores libros de la admirada autora rusa, o sea, de su traducción de calidad (¡suerte a Marta Rebón!). Por desgracia, la de Victor Gallego deja mucho que desear por lo cual causa crítica infundada… Estimado Babel34 seguramente habría apreciado la obra mucho más (si su gusto literario se lo permite, claro) y quizá la habría entendido mucho mejor tan sólo al leer una buena traducción. No es de extrañar que ciertos párrafos dejen de tener sentido después de una traducción incorrecta (por falta de tiempo o profesionalismo, simplemente). La traducción del comienzo del capítulo 12, que se cita aquí, es verdaderamente escandalosa.
Reseñado por nena_rusa
martes, 29 de agosto de 2006 | 19:50
Tras encontrarse con una palabra difícil y desconocida (me refiero a gnida, en el argot ruso “una persona vil, un canalla” o, literalmente, “piojo” que, por supuesto, no tiene nada que ver con el mencionado imbécil) el traductor optó por una salida fácil y así falseó el sentido. No creo que sea caso único, de ahí la indignación del lector que se siente defraudado por la autora. Habría que mandar a Siberia al traductor, no a la escritora, apreciado Babel34Sonrisa A continuación les propongo una versión tal vez no perfecta, pero correcta, del dicho trozo hecha por una joven traductora rusa con la esperanza de que se entienda mejor y se disfrute más.
Reseñado por nena_rusa
martes, 29 de agosto de 2006 | 19:51
“El dueño de la casa era un canalla rematado. Estaba hasta la coronilla con Alik desde hacía casi veinte años y no podía hacer nada con ello. Siendo el primer inquilino que se encontrara en el edificio justo después de su adquisición por el presente dueño cuando los almacenes recién habían empezado a desocuparse, Alik seguía pagando por el piso lo que ahora se consideraba una miseria. No había manera de cambiar aquel viejo contrato de alquiler”.

Elena Shelenkova
Reseñado por Babel34
sábado, 09 de septiembre de 2006 | 14:18
Hola Nena_Rusa. Gracias por las puntualizaciones. Es cierto que una mala traducción puede arruinar un texto y no dudo que debido a eso en algunos párrafos de este libro no haya quedado bien plasmado lo que la autora quería contar.
Por desgracia lo otros errores que comete Ulitskaya me parecen lo suficientemente graves para que no pueda echarse la culpa de la mala calidad de su obra a su mala traducción. Enfurruñado
Mi intención al leer este libro era conocer a alguna escritora rusa. Ludmila Ulitskaya no me ha gustado pero quizá haya alguna otra que tú conozcas y quieras recomendarme.Guiño
Reseñado por ninotets
martes, 12 de septiembre de 2006 | 21:59
Ja, ja, ja, ja...

Y supongo que cuando se refiere a "una joven traductora"... se cita a sí misma, ¿no?

Muchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risas

Bueno, ya veo que para ser traductor hay que tener valentía... dentro de poco se podrá emparentar la reacción de los padres cuando el hijo/a dice "papá quiero ser artista" con "papá quiero ser traductor"... porque en ambos casos les va a tocar sufrir... y sufrir.
Reseñado por ninotets
miércoles, 13 de septiembre de 2006 | 16:04
Nadie dice que no lleve razón. Y por eso, una buena traducción merece todo su reconocimiento. La crítica literaria es harina de otro costal... está allí para aportar cosas y no para eclipsar libros, autores ni, como tu dices, vaciar todo el ego o todas las frustraciones. La cultura es una cosa viva, no hay que matarla ni con juicios doctos rancios ni con posturas "destroyers" gratuitas.
Efectivamente una mala traducción se carga un libro. Así que ánimo a los buenos traductores, que por suerte este país tiene de muy buenos.
Reseñado por Invitado
miércoles, 14 de marzo de 2007 | 23:19
el libro es muy bueo les recomiendo que lo lean
Reseñado por Invitado
jueves, 16 de agosto de 2007 | 0:54
Acabo de terminar de leer Sinceramente suyo, Shúrik y me ha parecido extraordinario! Tanto que me he quedado con un montón de ganas de leer "Los alegres funerales...", "Sonechka", etc. Por cierto que la traducción de la edición de Anagrama me complació mucho.