Palimpsest, a memoir, 1996
Editorial: Anaya & Mario Muchnik
509 páginas
Argumento:
Recuerdos del autor hasta los treinta y nueve años.
Comentario:
El autor comienza explicando en el prólogo, que su libro es un palimsesto. Vamos, que ha decidido escribirlo sin el menor orden e incluyendo de vez en cuando reflexiones realizadas en “tiempo real”, mientras escribe.
Así, dando saltos adelante y atrás en su vida y la de su familia, remontándose a sus abuelos (tanto los Gore como los Vidal), relata una parte de la historia de su país.
Los largos capítulos dedicados a contar las hazañas de estos familiares se hacen largos, monótonos y aburridos, quizá por su lejanía en el tiempo, quizá porque realmente sean un rollo, o porque no son personas conocidas...
En el relato de su adolescencia aparece por primera vez Jimmie Trimble, el que fuera gran amor (más bien parece obsesión no superada) de su vida muerto durante la guerra. Después de más de cincuenta años y con otra pareja de casi el mismo tiempo, el autor sigue recordando al que considera su”otra mitad” e investigando sobre su vida, entrevistando a su anciana madre, compañeros de la guerra etc...
Cuando el libro se pone algo interesante es al llegar a la edad adulta, que el autor comienza a tratar a personas conocidas del cine y la literatura (también de la política, pero, además de ser menos conocidos carecen de interés para mi)
Aún así, el relato que hace de Tennessee Williams (mejor dibujado en el artículo que le dedica en el libro “Sexualmente hablando”), de la relación esporádica con Jack Kerouac, o de su trato con Truman Capote, Anaïs Nin, John F. Kennedy y sobre todo Jackie Kennedy Onassis, carecen de esa crítica irónica, severa y un tanto cruel que hace tan interesante leer el ya mencionado “Sexualmente hablando”.
Quizá entre lo más interesante está la ya conocida anécdota del guión de la película “Ben Hur” y la interpretación que quiso dar a la relación entre el protagonista y su amigo-enemigo Mesala (lo malo es que también es conocida en su mayor parte)
Habla mucho del impacto de su novela “La ciudad y el pilar de sal”, aunque a mi, después de casi sesenta años de su publicación no me impresionó.
Lamentablemente, en estas memorias parece haber olvidado el sentido del humor de otras obras para meterse en un continuo intento de justificarse y dar la versión de hechos que otros antes que él han escrito en sus memorias. Para ello cita tres o cuatro veces estos relatos (los párrafos donde le mencionan) y da su versión (que considera la verdadera) de lo sucedido.
Al final de libro se incluye una relación de la autoría de las numerosas fotografías y un largo índice de personajes que se mencionan para que quien quiera pueda buscarlos sin tener que leer las por otra parte sosas, monótonas y un poco aburridas memorias de Gore Vidal.
Creo que actualmente este libro está descatalogado, así que para leerlo habría que recurrir a bibliotecas o librerías de segunda mano.
Gore Vidal
Nueva York , 1925
Ejerció el periodismo y la literatura desde muy joven y formó parte del círculo de colaboradores de J.F. Kennedy. Además de novelas policíacas bajo el pseudónimo Edgar Box (
Muerte en la noche, Muerte en la quinta posición, Muerte improvisada) y de Ensayos es autor de novelas históricas:
Juliano el Apóstata, Lincoln, Imperio, Washington D.C., Hollywood, En Busca del rey, Creación...
También
La ciudad y el pilar de sal, La institución Smithsoniana, Myron, Myra Breckinridge, Sexualmente hablando, y El último imperio.