viernes, 08 de abril de 2005
El mar de las Sirtes
Julian Gracq
Galaxia Gutenberg - Circulo de Lectores
Género: prosa poética, clásico moderno.

El Mar de las Sirtes

Argumento

Un joven de buena familia, Aldo, es enviado por la Señoría de Orsenna a una zona apartada de su nación, las Sirtes, zona fronteriza con el Farghestán, país con el que Orsenna lleva trescientos años de guerra silenciosa y apagada. Pronto empezará a patrullar por el mar de las Sirtes y a notar que hay ciertos movimientos extraños.

Comentarios

Se dice que este libro pertenece a la corriente surrealista, pero la verdad es que yo no lo he visto eso por ninguna parte. El libro cuenta una historia que en principio podría ser interesante, pero a mi me ha resultado un poco sosa, por no decir muy sosa. No hay nada en ella que parezca irreal o fantástico. Bueno, dejando aparte el hecho de que la acción transcurre en un país imaginario, claro.
Lo más destacado, y lo que salva a esta novela de la calificación de aburrimiento total, es que las descripciones son muy líricas y están muy elaboradas. Es lo mejor, una prosa preciosista, poética y con un elevado grado de capacidad de evocación, y de recreación de paisajes tanto marinos como terrestres. Pero la trama no está muy bien llevada y yo diría que en algunos momentos el argumento es un poco confuso. Se describe a personajes que supuestamente son muy interesantes, pero no nos da razones para creerlo; la intriga, todos esos indicios de que algo extraño está sucediendo en el país, esos avisos de conspiraciones, etc, está tocado como muy de pasada, y cuestaun poco entenderlo. De todas formas, el argumento va desde el inicio hasta el final sin saltos ni giros. En ningún momento logra sorprender al lector ni por el contenido de su supuesto mensaje, que supongo que es que los poderosos necesitan avivar guerras olvidadas para regenerar y unir sus paises, ni por nada en realidad. Leer esta novela es como ir siempre subido en una línea recta. El estilo es poético, denso y ampuloso, aunque no del todo cargante. Hay que leer el libro con calma para poder apreciar la construcción de la prosa, ya que el argumento en sí es irrelevante y en ocasiones repetitivo.
En resumen, una obra de alta literatura solo apta para quienes gusten de textos líricos y valoren más una prosa rica e imaginativa que un argumento interesante.
Reseñado por reginairae @ 19:15  | Novela vanguardista
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Comentarios
Reseñado por Invitado
lunes, 09 de abril de 2007 | 13:38
Esta es una novela maravillosa y muy recomendable para todas las edades. Hay en ella magia, incertidumbre, poesía, frases de una calado admirable y un narrar reposado y lento, pero intenso y conmovedor. Toda la obra en si, desde el título, es una inmensa metáfora. El unico Pero que puede ponérsele reside en el título, cuya osada traducción ha desvirtuado buena parte del mensaje del autor. El título original es "La Ribera de las Siertes" y no el Mar de las Siertes. Y es comprensible: la ribera es el límite que ese viejo mundo y su personaje principal no deben superar, la barrera que nos salva, la seguridad de lo conocido. El símbolo es la ribera, la línea tangible y segura que nos separa de lo que nos deja a merced de la amenaza y del mundo acechante del otro lado lado del mar. Hacen falta más traducciones de este autor misterioso y sugerente, cuyo hechizo es inmediato desde la primeras líneas.
Reseñado por Invitado
martes, 24 de abril de 2007 | 14:02
El artículo anterior lo firma David Martínez Vallejo. Rogaría que lo incluyera
Reseñado por Invitado
sábado, 20 de octubre de 2007 | 13:52
Creo que David se ha equivocado al escribir la palabra Sirtes, un detalle sin importancia. Por lo demás suscribo su elogiosa crítica: es en efecto un libro hermoso, con un misterio oculto, el del viaje del protagonista a esa zona recóndita a la ribera del mar, que no se resuelve hasta el último capítulo. La prosa es un tanto lírica en ocasiones, por lo que los lectores poco atentos se pueden despistar un poco. Pero el entramado y el ambiente que enmarca la acción están muy bien logrados, con esa idea de decadencia y de civilación dormida a la espera de un momento histórico que la zarandee y la despierte para renovarla. De lo mejor que se escribió en Francia el siglo pasado. Y en efecto hacen falta más traducciones de este señor.
Reseñado por Invitado
sábado, 31 de mayo de 2008 | 18:03
Pues yo acabo de leerlo y me ha impresionado muy favorablemente. El estilo es de una poesía enorme, el lenguaje muy ciudado, y crea climas como en las pinturas surrealistas de Delvaux, al menos a mi me lo ha sugerido. Me da un poco la impresión de que trata de rememorar el clima previo a la primra gran guerra europea, en el que había casi como un deseo de entrar en batalla entre la sociedad centroeuropea; también me produce remembranzas del clima de la guerra fría (época en la que se escribió la novela).
De todas formas, me deja un poco la sensación como que me falta algo por comprender, un mensaje más profundo que no acierto a captar. Quizás necesite una segunda lectura.
Por supuesto, me ha recordado muchísimo, sobre todo el comienzo, al Desierto de los tártaros, de Dino Buzzatti.
Reseñado por d.a.m.
martes, 17 de junio de 2008 | 18:08
No te equivocas: al tratar este libro todas las referencias apuntan en dos direcciones: Buzatti y Sobre los Acantilados de Mármol de Junger. Los tres libros tienen tantos puntos en común que resultan una trilogía fascinante y complementaria, sin que podamos decir cual de ellas es superior a las otras dos. En las tres la guerra se cierne como una amenaza latente; en todas el tiempo espacial está desfigurado, y la tierra conocida adquiere una dimensión extraña y recogida a unos límites geográficos poco delimitados pero, en todo caso, sometidos a una endeble ilusión de bonanza y prosperidad. Domina en ellas un estilo amable plagado de sugerencias, vaguedades de ambiente y una nostalgia de un tiempo pretérito idealizado. Gracq es más explícito, más explicativo, los personajes intervienen en algún sentido, son más actores que se sienten dentro de una trama; en Junger predomina un fondo fantástico e increible que no sabemos conjugar del todo, vease el niño...
Reseñado por d.a.m
martes, 17 de junio de 2008 | 18:13
...que es obedecido por las serpientes, y una brutalidad extrema y visual que no comparten las otras dos novelas: es, en efecto, la novela de un soldado. En Buzatti nos abruma el paso del tiempo, leyéndola envejecemos literalmente a una velocidad espantosa, y el narrador nos involucra en ese declive de la fortaleza y de su héroe: salimos de su lectura como de un respiradero, con la angustia y la liberación de no haber cedido demasiado tiempo al tiempo, liberados por ser sólo espectadores de una vida que, en breve plazo, nació y tocó fin, sin dejarnos averiguar o participar en nada transcendente, dejándonos a medio camino, como algo prescindible que jamás llegó a culminar el objeto de sus ansias. En Gracq ronda el misterio y unas segundas intenciones, la mano oculta de un gobierno que lo comisiona para algo que desconocemos...