martes, 22 de marzo de 2005
El amor dura tres años
L'amour dure trois ans
Frédéric Beigbeder
Traducción de Sergi Pàmies
Anagrama-Panorama de narrativas
2003
161 pp
Género: quejiquismo sentimental.

El amor dura tres años

Argumento

Marc se acaba de divorciar y no hace otra cosa que quejarse del amor y de su fecha de caducidad. Tratará de vivir otra historia de amor con su amante Alice...

Comentario

A cualquier cosa llaman novela hoy en día. Es impensable que un libro tan malo como este se haya publicado.
Todo en él es oportunismo, quejumbrosidad, supuesta subversión (quiere imitar a Houellebecq, supongo, aunque aquel tiene generalmente mucho más que decir). El autor (y el personaje, que incluso al final se superponen) parte de la premisa de que el amor es imposible, que solo dura tres años por razones químicas. Naturalmente, el amor al que se refiere es el enamoramiento y al sexo. En lugar de hacer una novela de "tesis" para demostrar sus asertos, el autor se limita a gritar continuamente que el amor dura tres años. La impresión que se tiene al leerla es que se trata de una especie de desahogo o ajuste de cuentas que tiene que ver con algún desengaño amoroso del autor. Sí, eso parece. Que Beigbeder sufrió una debacle matrimonial y escribió esto como resultas. En ningún momento se ve una estructura en el texto. Está escrito sin seguir ningún tipo de orden cronológico, al buen tuntún, como si el autor fuera escribiendo lo primero que le iba a la cabeza, en sus accesos de rabia e impotencia. Más que novela parece un listado de aforismos mediante los cuales nos machaca una y otra vez su visión pesimista del "amor". El personaje resulta increíblemente patético, todo el rato lamentándose y poniéndose en evidencia. Como no puede ser fiel a su mujer se busca la excusa de que terminó el amor con ella y necesita uno nuevo. Parece que no concibe la relación amorosa como una relación "entre amigos". Si no está la "emoción" del principio no vale nada, se convierte en "aburrimiento".

"A menudo nos dicen que, al cabo de cierto tiempo, la pasión se convierte en "otra cosa", más sólida y más hermosa. Pero esa "otra cosa" es el Amor con A mayúscula, un sentimiento menos excitante, es cierto, pero también menos inmaduro. Me gustaría ser absolutamente claro: esa "otra cosa" me toca los cojones, y si el Amor es eso, entonces dejo el Amor en manos de los gandules, de los descorazonados, de la gente "madura" que vive varada en su comodidad sentimental."

Mucho daño le ha hecho el romanticismo de novela rosa y de las películas al concepto del amor. Perteneciente a una sociedad que lo tiene todo y que no tolera la falta de satisfacción inmediata de los apetitos, el personaje se muestra con una muy baja capacidad para aguantar la frustración. El libro es vacío y no va más allá de citar estudios científicos o antropológicos (algunos erróneos o fuera de contexto) para denostar la monogamia, la fidelidad y la familia. Abundan también los tópicos sobre el matrimonio ("El amor más intenso es el amor no correspondido", "Amar a alguien que no te ama, eso es amor" " Sobre todo, he aprendido que, para ser feliz, hay que haber sido infeliz", "Los esposos cenan, los amantes almuerzan"). Sin embargo, entre tanta estupidez que supuestamente pretende "abrirnos los ojos", dice algunas cosas sensatas:


"El problema sexual de los niños de papá es que desde pequeños les han acostumbrado a tenerlo todo sin dar nada a cambio".


Aunque no faltan las frases sonrojantes:

"En amor la situación empieza a ser realmente preocupante cuando se pasa de la peli porno al parloteo cursi"

"Ni siquiera se trata de una cuestión de egoísmo (en la cama TODOS los tíos son egoístas), lo que ocurre es que nadie les ha explicado jamás que existe alguna diferencia entre una chica y un Porsche (cuando estropeas a la chica, papá no te echa la bronca)"


Veamos la descripción de la mujer ideal de Beigbeder:

"Lo más hermoso de una mujer es que sea sana. Me gusta que respire Salud, ¡esa cárcel de placer! ¡Quiero que tenga ganas de correr, de reír a carcajadas, de hartarse de comer! Dientes tan blancos como el blanco de los ojos, una boca fresca como una cama grande, labios cereza en los que cada beso es una joya, una piel tersa como la de un tam-tam, senos redondos como bolas de petanca, clavículas delgadas como alas de pollo, piernas doradas como la Toscana, un culo respingón como una mejilla de bebé, y sobre todo, NADA DE MAQUILLAJE. Debe oler a leche y a sudor más que a perfume o a cigarrillo."

Por pedir que no quede. Es impensable querer a una mujer enferma (o imperfecta en todos los sentidos), supongo.
El tono es agresivo hacia el lector. Como ya dije antes parece que te grita: "mira, mira, aprende de una vez que el amor dura tres años". Supongo que la contemplación de una pareja feliz durante más de veinte años le resultará insoportable a este hombre inmaduro, infantil y estúpido. Si por lo menos el libro estuviera bien escrito se podría soportar su sarta de quejas pueriles, lamentos de hombre despechado y pataletas que encubren incapacidad de asumir su debilidad e inconsistencia mental. Pero no es así. Beigbeder no es un escritor, es un quejica. Que vaya al psicoanalista y le den algo al pobre. Igual todavía está a tiempo de recuperarse.
Reseñado por reginairae @ 19:06  | Novela contemporánea
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Comentarios
Reseñado por Invitado
jueves, 08 de septiembre de 2005 | 14:21
Nada que añadir a la crítica anterior, yo también piqué recomendado por un amigo francés y, verdaderamente, todo es deslabazado y repetitivo. El último tercio del libro es muy malo y está lleno de tópicos. La "aventurita" del protagonista y su compatriota con una camarera española es lamentable. Lo compré para leer en francés porque me dijeron que su lectura era fácil. ¡Craso error!
Reseñado por kamante
lunes, 09 de enero de 2006 | 15:40
Parece que la autora de esta crítica no es muy consciente de que el comienzo de este nuevo género literario de quejiquismo sentimentaloide lo empezaron las mujeres despechadas apuntadas circunstancialmente a la demencia del feminismo radical y misándrico. Las mujeres en general se creen con el monopolio de la queja pueril y supuestamente ingeniosa o magistralmente irónica. Lo que la autora de esta crítica no soporta es que sea un hombre el que se presente como víctima. Es muy desagradable que un hombre despechado se queje tanto y tan amargamente como una mujer despechada. Esta crítica me sirve como descripción de las insufribles novelas quejiquistas escritas por despechadas e impotentes mujeres incapaces de soportar su fracaso debido a sus taras mentales o fisicas. Todos estos calificativos (queja pueril, inmadurez, lamento por despecho, pataleta de irresponsable, debilidad, estupidez) pueden aplicarse a todos y cada uno de los pseudoensayos feministas publicados en los ultimos años.
Reseñado por reginairae
lunes, 09 de enero de 2006 | 16:06
Tu comentario demuestra que no has leido bien el artículo. No creo en absoluto que el protagonista de este libro vaya de "víctima". Más bien parece lo contrario. Él mismo dice que cuando deja de estar "enamorado" se desilusiona y se van con otra (bueno, lo leí hace tiempo y no recuerdo muy bien), así que de víctima nada. Y luego para justificarse habla mal del "amor". Además, lo malo de este libro no es que se queje, que es muy respetable, sino que el libro no tiene estructura, ni armazón de novela ni nada. Y otra cosa, ¿qué te hace suponer que me gustaría este libro si la protagonista fuera una mujer? De hecho, Lucía Etxebarría no es precisamente santo de mi devoción... Si el libro fuera de quejas pero estuviera bien escrito... otro gallo cantaría...
Reseñado por Invitado
jueves, 30 de marzo de 2006 | 23:20
Sólo un apunte de un curioso de la obra que llegó aquí a través de google.

"Por pedir que no quede. Es impensable querer a una mujer enferma (o imperfecta en todos los sentidos), supongo. "

Toda suposición es válida, pero no veo relación alguna con el extracto de la descripcción de su mujer ideal. Más bien parece insinuar cierto despecho personal y hace dudar al respecto de la objetividad literaria de la crítica.
Reseñado por Obi
viernes, 31 de marzo de 2006 | 7:59
Vengo de Google, donde buscaba info sobre más cosas de Béigbeder porque su 13.99 Euros me ha encantado. No he leído esta novela, pero creo que nos vamos del tema. ¿Que es un quejica? Sí. ¿Que no tiene estructura? Puede que también. ¿Que no te gusta? Cojonudo. Pero centrar la crítica en eso es un error.

Sylvia Plath también era un poquito gilipollas. Y Hemingway, de manera opuesta y simétrica a la anterior. Y me siguen gustando, porque la "gilipollez" única de cada uno es lo que les hace interesantes. Porque en unas cosas estoy de acuerdo con ellos, en otras no, comparto algunos de sus sentimientos y opiniones y otras no, pero desde luego, me hacen pensar y me provocan una reacción, y eso es lo que importa.

www.fotolog.net/el_cable_azul
Reseñado por Invitado
domingo, 16 de julio de 2006 | 5:50
mentes limítrofes. el fin no es agradar, si no testificar una verdad, desencantar, golpear y al que no le gusta el estilo que no lo lea! ¿xq todo tiene que ser igual? seamos originales, manifestémonos. el comentario prncipal es la envidia pura de alguien que no ha podido publicar ni en las amarillas o que se quedó en el pasado y a hora es peor que historia. el 13´99 euros, critica y verdad pura sin anestesia, puesta de una forma un tanto chistosa. en éste, química, dejemos la fantasia de neruda de lado.
Reseñado por Invitado
domingo, 16 de julio de 2006 | 23:54
Que mas se puede añadir a los anteriores comentarios Maria Covadonga.... como ves la gente empieza a conocerte y tus críticas delatan cada vez más que tú si que necesitas ese psicoanalista que te explique que tu fracaso como escritora puedes superarlo sin necesidad de creerte la juez que imparte lecciones de literatura, sin calificar a escritores de inmaduros, infantiles y estúpidos, y a sus obras de mal escritas. Hija mía, para ser tan mala novela por lo menos anagrama se la ha publicado, no como las tuyas, que si que dibujan a una protagonista patética.... ¿quizás es tu proyección?, por lo menos usas el mismo nombre.
Háztelo mirar, en serio, estas muy mal y este odio contenido te autodestruye psicológicamente. Claro que siempre puedes borrar, o ignorar, todo aquel que te critique a ti y seguir dando palos a todo aquel que vende libros.
Reseñado por Invitado
jueves, 28 de diciembre de 2006 | 15:16
Hola, he llegado aquí buscando información sobre Alessandro baricco (¿?) Bueno, he leído la crítica al libro "El amor dura tres años" y los comentarios que ha hecho la gente (que no era objetiva, que no se puede decir tal o cual cosa...)

Me han alterado: ¡NINGUNA CRÍTICA ES OBJETIVA! Cada cual da su opinión, y carga las tintas donde le parece. Y sí, si una novela tiene una mala estructura, desde luego, es criticable, y si las frases son tan espantosas como las que has reseñado, pues también se puede poner a parir ¡faltaría más!

Y también se puede comentar si el libro rezuma machismo -a mí me pasó con "Las partículas elementales", era tan machista que no podía seguir leyendo... Hoy en día, todos nos damos cuenta -y despreciamos- cuando alguien es racista, pero ¿machista? Aún la gente no lo nota, ser ríe de eso: mirad a vuestro alrededor, que cada 2 días asesinan a una mujer sólo por serlo, vivimos en una sociedad muy machista
Reseñado por Maxinauqye
martes, 20 de marzo de 2007 | 14:29
A esto le llamo leer mal un libro. Según veo solo hay una forma de escribir novelas, la clásica que siempre nos ha venido dando desde Dostoievski. Según leo aquí, cualquier otro esquema es susceptible de ser tachado de incorrecto, como si no hubiesen más maneras de expresión. Triste. A mí me parece que dice cosas muy interesantes y no cosas de razón, el libro me aporta y por lo tanto lo veo muy válido. Me da la sensación que intentas escribir desde una perspectiva objetiva ("no faltan las frases sonrojantes", "el texto es agresivo", etc...) pero en realidad estás llevándolo todo hacia una limitada perspectiva subjetiva, ya que tus críticas no dejan de estar atadas a tu forma de ver las cosas y para otra parte del mundo no son así. Por lo tanto, me es imposible creerme nada de lo que dices, menos cuando pareces ignorar que Houllebecq y Beigbeder son amigos y comparten una visión estética sobre la literatura, por eso puedes compararlos, aunque cada cual tiene su propio estilo.
Reseñado por andres
martes, 03 de abril de 2007 | 1:55
A mí la novela me pareció muy buena... Y no creo que Beigbeder haya tratado de demostrar que el amor dura tres años. Ese es sólo un título y el imbécil que se lo crea es un pésimo lector de ficción.
Reseñado por Invitado
miércoles, 11 de abril de 2007 | 15:00
Oh, Houllebecq, ese autor de frases tan demoledoras como "El objetivo de las empresas de turismo es hacer feliz a la gente. previo pago de una cierta tarifa durante un cierto período de tiempo. Una tarea que puede resultar fácil o sencillamente imposible, según el temperamento de la gente, las prestaciones propuestas y otras prestaciones". Más enfant que terrible. Beigbeder me parece que tiene una percepción bastante más lúcida del mundo que Houllebecq, que se limita al nihilismo y punto.
Reseñado por Karina
martes, 01 de mayo de 2007 | 0:34
io lei el libro solo por gusto y me impresiono mxio a lo mejor es una gran fantasia pero a mi parecer too es mui real. tanto el amor ke se tiene como el ke se akba con el tpo...en fin es un libor mui recomndable y ciertamente da en el clavo en mxas frases de "amor"
Reseñado por Invitado
domingo, 09 de marzo de 2008 | 15:25
"A cualquier cosa llaman novela hoy en día. Es impensable que un libro tan malo como este se haya publicado."

A partir de aqui he dejado de leer, (la critica, no el libro, se entiende)
Reseñado por Invitado
lunes, 07 de abril de 2008 | 18:09
Hola,

Estoy flipando. No soy de las que deja posts en los foros y estas cosas, pero tengo que pronunciarme ahora. Una amiga me ha dejado el libro El amor dura tres años, y esta noche tenía intención de empezar a leerlo, y me encuentro con esta tongada de críticas crueles para alguien que ha publicado una novela! pero qué es esto? vaya manera de criticar... a la creadora de este blog le recomendaría que tuviera un poquito más de clase a la hora de criticar una novela.

Y a pesar de todo me voy a leer el libro. Ya os contaré si me ha gustado o no.