Editorial Belacqua, 2004
253 páginas
15 €
Argumento:
Íñigo relata anécdotas de su experiencia en televisión.
Comentario:
Ya en el prólogo el autor comenta que grabó estos recuerdos. Se nota. El estilo es monótono, las palabras se repiten, carece de emoción, de orden, de vocabulario.
Además, incurre en errores de todo tipo. Desde la correcta caligrafía de algunos nombres: Pone Host Bujol cuando se refiere al actor Horst Buchholz, Kokac cuando es Kojak y algunos otros.
También se lía un poco al relatar los recuerdos. Cuando está contando anécdotas de los años setenta nos habla de un Anthony Quinn de 81 años, quizá mezclando el recuerdo de una entrevista muy posterior.
O dice que el actor Peter Cushing era intérprete habitual de Drácula, cuando cualquier persona aficionada al género sabe que a quien solía interpretar era a Van Helsing.
Dejando de lado estos errores, lo cierto es que su forma de relatar no engancha. Cuenta las anécdotas en desorden, reducidas a su mínima expresión, y casi todas ellas de sobra conocidas, como la visita de Uri Geller o la ocasión en que Franco les hizo repetir un programa que se había perdido.
Dedica a cada anécdota entre media y dos páginas, y esto en ocasiones excepcionales, pasando por los recuerdos de forma superficial, sin detalles que llamen la atención, consiguiendo sus mayores momentos de interés cuando habla de la censura o cuando relata su propia vida.
Con sólo un poco de trabajo revisando los programas que hizo, ordenando de forma más interesante los recuerdos, en los que parece ir y venir continuamente, o incluso contando su propia vida en el circo o sus inicios en Londres, hubiera podido escribir un libro de recuerdos sumamente entretenido.