Mi primera lectura de Woolf y debo confesar que me he llevado una grata sorpresa. Tal como dice una de las pesonas que han evaluado esta lectura, hay situaciones que de cotidianas pueden resultar anodinas, sin embargo, la Woolf les confiere matices que hacen brotar nuestro asombro. El té que ella toma en un café cualquiera se transforma en una fuente de reflexión y búsqueda. Al hablar sobre la inventada hermana de Shakespeare me hizo recordar a Marcel Schwob, con sus Vidas imaginarias (les sugiero su lectura).