RECI´N TERMINO DE LEER ESTE LIBRO.
ESTOY EN LA ETAPA DE EMPEZAR A CONOCER A MI NIETO Y ME EMOCIONÉ MUCHO CON LA SEMEJANZA DEL QUERER DE LOS ABUELOS HACIA LOS NIETOS Y VICEVERSA.
JURo que en muchos párrafos lloré. Yo también esperaba con ansiedad el siguiente paso en la evolución de mi nieto como persona y a la vez estaba esperando una intervención quirúrgica de riesgo.
Todos los días pedía a la vida que me permitiera verle comer su primera papilla, luego decir su primera palabra, luego que empezara a caminar. Pero mi nieto es como Brunetto: primero caminó y recién ahora está diciendo sus primeras palabras.
Recuerdo a mi abuela materna que nos hacía dormir , sentada ella en la mecedora y envolviéndonos con una manta vieja.
Un libro que enternece. Y segro qe la muerte del viejo Roscone no es muerte, es el comienzo de la vida de Brunettino con un montón de historias que algún día recordará y valorará en su medida.
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