Una corta pero imtensísima historia en la que no sobra, desde la primera hasta la última línea, ni una sola palabra; un argumento que en manos de otro autor no pasaría de folletinesco pero que con Zweig nos cautiva; tensión argumental y prosa sencilla, dos máximas del autor llevadas aquí hasta sus últimas consecuencias.
Lectura muy, muy recomendada.